
El papa León XIV envió 100.000 euros para ayuda humanitaria a Venezuela tras los terremotos que devastaron amplias regiones del país y dejaron un escenario crítico, con cientos de víctimas, daños estructurales y miles de personas afectadas. La asistencia fue confirmada este jueves por Vatican News, que precisó que los fondos serán canalizados a través de la Limosnería Apostólica hacia los máximos responsables de la Iglesia venezolana, para colaborar con la emergencia en las zonas más golpeadas.
La ayuda del Vaticano llega en medio de un panorama dramático, especialmente en el estado costero de La Guaira, una de las regiones más afectadas por los sismos y declarada “zona catastrófica” por la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez. Allí, los daños sobre viviendas, iglesias, edificios y servicios básicos profundizaron una situación ya delicada en un país atravesado por una crisis económica y social de larga data.
La ayuda del papa León XIV tras los terremotos en Venezuela
Según informó Vatican News, la donación de 100.000 euros fue enviada apenas se conoció la magnitud de la tragedia y tiene como objetivo reforzar la asistencia humanitaria en las zonas más castigadas por el desastre. La Iglesia venezolana, a través de sus diócesis y parroquias, quedó al frente de buena parte de la primera respuesta en el territorio, abriendo espacios de refugio y organizando redes solidarias para asistir a los damnificados.
A esa ayuda se sumó también Caritas Internationalis, que anunció otra donación de 100.000 euros para la emergencia, en coordinación con Cáritas Venezuela y una red de unos 30.000 voluntarios desplegados en el país.
La Guaira, la zona más afectada por los sismos
El cuadro más grave se registra en el estado de La Guaira, donde la destrucción causada por los terremotos dejó barrios enteros afectados, edificios colapsados y severos problemas en la infraestructura. La Iglesia local también sufrió el impacto de los sismos.
“Estamos sin electricidad y todos nos hemos visto afectados. En el seminario se han derrumbado muchas paredes”, relató el obispo Pablo Modesto González Pérez, una de las voces eclesiásticas que describió la magnitud de los daños en la zona.
Desde Caracas, el arzobispo Raúl Biord Castillo informó, tras recorrer áreas afectadas, que muchas parroquias presentan daños estructurales severos y que también resultaron afectadas la catedral y al menos una docena de iglesias.
Iglesias dañadas y parroquias convertidas en refugios
En medio de la emergencia, varias parroquias comenzaron a funcionar como refugios improvisados para personas que perdieron sus viviendas o no pudieron volver a sus casas tras los sismos. El propio arzobispo de Caracas explicó que ya se puso en marcha una red de solidaridad a través de las Cáritas parroquiales para asistir a los afectados.
“Muchas parroquias han acogido a personas para que pudieran pasar la noche en sus instalaciones. Ya hemos puesto en marcha una red de solidaridad”, sostuvo Biord Castillo, al dar cuenta del trabajo que realiza la Iglesia en el territorio.
El prelado también remarcó que el impacto humano pudo haber sido todavía peor. Según explicó, el hecho de que el terremoto ocurriera en un día festivo evitó que hubiera más víctimas en escuelas, oficinas y comercios.
El Vaticano advirtió por la crisis social y económica de Venezuela
Además de detallar la asistencia humanitaria, Vatican News vinculó la tragedia con el delicado contexto que atraviesa Venezuela. El sitio oficial del Vaticano retomó un informe del diario Financial Times en el que se advierte que el país se prepara para encarar lo que podría ser la mayor reestructuración de deuda soberana de su historia.
Según esa publicación, el Gobierno venezolano prevé informar una deuda pública total cercana a los 240.000 millones de dólares, un monto muy superior a las estimaciones previas. El objetivo sería alcanzar un acuerdo con los acreedores antes de fin de año y regresar a los mercados internacionales luego de casi una década de aislamiento financiero.
En ese marco, el propio informe del Vaticano advirtió que una carga financiera de ese tamaño, combinada con una catástrofe natural de esta magnitud y una situación político-social compleja, puede agravar todavía más la crisis del país.
La Iglesia y las organizaciones humanitarias, al frente de la asistencia
Mientras continúan las tareas de rescate y asistencia, distintas organizaciones católicas y humanitarias comenzaron a desplegar ayuda en las zonas afectadas. Marco Mencaglia, director de proyectos de Ayuda a la Iglesia que Sufre Internacional, aseguró que seguirán acompañando a las comunidades golpeadas por los sismos.
“Estamos haciendo lo que siempre hemos hecho en momentos de crisis: abrir nuestras puertas, acompañar a quienes lo han perdido todo y llevar esperanza allí donde se ha extendido el miedo”, afirmó.
La situación en Venezuela sigue siendo crítica y la prioridad, por estas horas, está puesta en asistir a las víctimas, contener a las familias afectadas y avanzar con la evaluación de daños en una de las peores tragedias que golpeó al país en los últimos años.
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