
Los recientes terremotos registrados en Japón y Venezuela volvieron a poner en el centro de la escena la actividad sísmica y el funcionamiento de las placas tectónicas. Para conocer qué tienen en común ambos fenómenos y cuáles son sus diferencias, Carlos Ramonell, geólogo, dialogó con el equipo de Antes de Todo por Radio Boing.
El especialista explicó que todos los sismos tienen su origen en fallas geológicas, es decir, fracturas que se producen en las rocas y que pueden alcanzar grandes dimensiones. Cuando los bloques ubicados a ambos lados de una falla se desplazan, se acumula tensión que finalmente puede liberarse y generar las ondas que provocan un movimiento sísmico.
A ese fenómeno se suma la dinámica de las placas tectónicas. Ramonell detalló que la corteza terrestre está fragmentada en un número reducido de grandes placas que se desplazan unas respecto de otras. En los bordes de esas placas se concentra una parte importante de la actividad sísmica del planeta.
¿Qué tuvieron en común los terremotos de Japón y Venezuela?
Según explicó el geólogo, tanto el terremoto de Japón como el registrado en Venezuela estuvieron vinculados a fallas ubicadas en bordes de placas tectónicas.
Sin embargo, aclaró que esa es prácticamente la única similitud importante entre ambos fenómenos, ya que se produjeron en contextos tectónicos diferentes.
Ramonell también remarcó que el sismo de Venezuela no estuvo relacionado directamente con el océano Pacífico, sino con la dinámica de la zona del Mar Caribe y de la placa del Caribe.
¿Por qué hay tantos terremotos alrededor del Pacífico?
Durante la entrevista también se abordó una de las zonas del planeta más reconocidas por su actividad sísmica: el océano Pacífico.
El especialista explicó que la configuración tectónica de esa región es muy diferente de la que predomina en el Atlántico. La placa del Pacífico es principalmente oceánica y se introduce por debajo de otras placas que se encuentran a su alrededor y que involucran a distintos continentes.
“En torno al Pacífico se dan sismos importantes porque el tipo de borde de placa que tiene el Pacífico respecto de las que predominan en el Atlántico es muy diferente”, explicó Ramonell.
En cambio, las placas relacionadas con el Atlántico suelen involucrar grandes extensiones continentales, como América del Norte, América del Sur y África.
Chile es uno de los ejemplos más conocidos de esta dinámica, ya que se encuentra en una región donde confluyen placas tectónicas y donde son frecuentes los movimientos sísmicos.
¿Puede un terremoto provocar un derrumbe?
Otro de los temas abordados durante la entrevista fue el derrumbe registrado en la Ruta Nacional 40, en el sector de los Siete Lagos, donde la caída de grandes bloques de roca provocó el corte del camino.
Ramonell aclaró que no conocía la causa concreta de ese episodio, pero explicó que los sismos pueden actuar como disparadores de deslizamientos de laderas y desprendimientos de rocas.
Según detalló, entre los principales factores capaces de desencadenar estos fenómenos se encuentran los terremotos y las lluvias torrenciales. También influye la propia inclinación de las laderas y las características geológicas del terreno.
Por ese motivo, el hecho de que ocurra un derrumbe en una zona montañosa no implica necesariamente que haya sido provocado por un movimiento sísmico, ya que deben analizarse las condiciones particulares de cada caso.
El frío y el calor no provocan los sismos
Ramonell también descartó que las variaciones de temperatura tengan un papel determinante en la generación de terremotos.
“El fenómeno de sismicidad tiene que ver con la dinámica interna del planeta”, explicó.
En el caso de los deslizamientos de ladera, el frío y el calor pueden tener algún efecto secundario sobre las rocas y el terreno, pero no constituyen los principales factores desencadenantes frente a fenómenos como los sismos o las lluvias intensas.
El geólogo señaló además que las caídas de rocas y otros movimientos de ladera son frecuentes en distintas zonas montañosas del oeste argentino, donde se presentan con diferente intensidad según las características de cada región.
Así, los terremotos de Japón y Venezuela forman parte de una misma dinámica general: la permanente interacción de las placas tectónicas y las fallas geológicas. Sin embargo, las condiciones particulares de cada región son las que determinan la forma, intensidad y consecuencias de cada movimiento sísmico.
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