Después de vacunar a 1.3 millones de habitantes, la campaña de inoculación de Serbia comenzó a estancarse. Como consecuencia y a modo de incentivo, el Presidente del territorio, Aleksandar Vučić, anunció que el Estado otorgará 3.000 dinares a cada ciudadano que se inmunice.

La medida del mandatario es para “recompensar a las personas que demuestren responsabilidad” y tendrá vigencia para aquellos que lo hagan antes del 31 de mayo. Sin embargo, el beneficio equivalente a 30 dólares tiene un castigo como compañero: los empleados públicos que no estén protegidos contra el Coronavirus no tendrán vacaciones remuneradas si se infectan.

“En la literatura médica no he encontrado que se pague a nadie por las vacunas del COVID-19, así que puede que seamos los primeros no solo en Europa, sino en el mundo”, declaró el epidemiólogo serbio Zoran M. Radovanović declaró con AFP.
Serbia espera impulsar su plan a partir del jueves ofreciendo vacunas en centros comerciales y recompensando a los voluntarios con vales.
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