
En la previa de la final del Mundial, el jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Rivadavia y director médico del Instituto Nacional de Arritmia (INADEA), Mario Fitz Maurice, llevó tranquilidad sobre el impacto que puede generar la tensión de un partido decisivo en la salud. El especialista aseguró que, más que los nervios, el verdadero riesgo está en los excesos con la comida, el alcohol y el tabaco, especialmente entre quienes ya padecen enfermedades cardiovasculares.
Durante una entrevista con Extra Río Primera Hora, por FM Río, el médico explicó que las emociones intensas pueden generar un aumento de las consultas en las guardias, aunque aclaró que eso no significa que el fútbol provoque más infartos en personas sanas.
“El estrés agudo existe y tiene efectos en el organismo, pero las investigaciones muestran que el problema suele aparecer en pacientes con antecedentes cardiovasculares que, además, durante estos eventos cambian sus hábitos y cometen excesos”, señaló.
Los antecedentes, el principal factor de riesgo
Fitz Maurice recordó un estudio realizado durante el Mundial de Alemania 2006 y publicado en la prestigiosa revista científica New England Journal of Medicine. Allí se observó que los días en los que jugaba el seleccionado alemán las consultas por emergencias cardiovasculares se triplicaban.
Sin embargo, explicó que al analizar las estadísticas de todo el año la cantidad total de infartos no aumentaba.
“Lo que ocurre es que quienes ya tienen hipertensión, antecedentes cardíacos o fueron sometidos a una angioplastia son más propensos a descompensarse si, además del estrés, se exceden con el consumo de alimentos salados, bebidas alcohólicas, cigarrillos o tabaco”, sostuvo.
En ese sentido, recomendó mantener la medicación habitual, evitar los excesos y no modificar la alimentación solo por el hecho de reunirse a ver un partido.
Comer solo cuando hay hambre
Consultado sobre la costumbre de organizar comidas alrededor de los encuentros del Mundial, el cardiólogo explicó que la ansiedad no prepara al organismo para comer, sino para reaccionar.
“La adrenalina nos prepara para correr o luchar, no para alimentarnos. Si no tenés hambre, no hace falta comer porque hay un partido. Lo mejor es optar por una comida liviana y evitar consumir alcohol o snacks durante cada encuentro”, aconsejó.
Según indicó, este tipo de competencias suele favorecer reuniones sociales que se repiten durante varias semanas y terminan incrementando el consumo de alimentos ricos en grasas, embutidos, bebidas alcohólicas y cigarrillos.
El ejercicio de fuerza, la mejor prevención
Más allá del Mundial, Fitz Maurice aprovechó la entrevista para remarcar la importancia de incorporar actividad física como herramienta preventiva frente a las enfermedades cardiovasculares.
El especialista sostuvo que las últimas investigaciones muestran que 20 minutos diarios de ejercicios de fuerza pueden reducir de manera significativa el riesgo de desarrollar distintas enfermedades.
“Con apenas 140 minutos semanales de ejercicios de fuerza disminuye cerca del 50% el riesgo de enfermedad cardiovascular, diabetes, hipertensión, accidentes cerebrovasculares e incluso enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer”, afirmó.
Además, explicó que la evidencia científica actual ubica al entrenamiento de fuerza por encima del ejercicio aeróbico en cuanto a beneficios para la salud.
“Si una persona tiene tiempo para hacer ambas actividades, lo ideal es comenzar con ejercicios de fuerza y luego completar con caminatas, trote o bicicleta”, concluyó.
El mensaje del especialista es claro: disfrutar de la final del Mundial no representa un riesgo para un corazón sano. La clave está en mantener hábitos saludables, evitar los excesos y, en el caso de quienes tienen antecedentes cardiovasculares, continuar con los controles y tratamientos indicados por su médico.
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