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EEUU denunció un posible golpe en Bolivia y crece la tensión política

Washington expresó preocupación por la crisis institucional y respaldó al gobierno boliviano ante los bloqueos, mientras aumentan las acusaciones sobre grupos vinculados al narcotráfico y sectores desestabilizadores.

Presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, y Presidente de Estados Unidos, Donald Trump

El gobierno de Estados Unidos prendió las alarmas sobre la situación política en Bolivia al advertir sobre un presunto intento de golpe de Estado impulsado por sectores ligados al crimen organizado. La denuncia se produjo en medio de una escalada de tensión interna marcada por protestas, bloqueos y una profunda crisis económica y social.

La advertencia fue realizada por autoridades estadounidenses, que manifestaron preocupación por el deterioro institucional en el país sudamericano y respaldaron públicamente al gobierno boliviano frente a la conflictividad interna.

Según la información difundida, Estados Unidos expresó su apoyo “a la paz y la estabilidad” en Bolivia y alertó sobre el impacto de los bloqueos y la crisis humanitaria derivada del conflicto político. Desde Washington señalaron que siguen de cerca la situación y remarcaron la necesidad de evitar una escalada de violencia.

En paralelo, los funcionarios estadounidenses sostienen que existen sectores vinculados al narcotráfico y al crimen organizado que están intentando desestabilizar al gobierno boliviano de Rodrigo Paz. La denuncia incluyó la posibilidad de maniobras orientadas a quebrar el orden constitucional.

Asimismo, en Washington consideran que la situación excede una protesta social tradicional y observan con preocupación el rol que ocupan los grupos radicalizados en las movilizaciones y cortes de rutas que afectan distintas regiones del país.

Bloqueos, crisis y enfrentamiento político

La tensión en Bolivia se agravó durante las últimas semanas por los bloqueos impulsados por sectores afines al ex presidente Evo Morales, en medio de la disputa interna dentro del Movimiento al Socialismo (MAS). Las protestas generaron problemas de abastecimiento, complicaciones en el transporte y un fuerte impacto económico.

La administración boliviana denunció que las medidas buscan presionar políticamente al presidente Rodrigo Paz y alterar el funcionamiento institucional del país. Mientras tanto, el oficialismo intenta contener el deterioro económico y el malestar social generado por la inflación, la escasez de combustible y la falta de dólares. El conflicto también profundizó la fractura entre Paz y Morales, una interna que desde hace meses divide al oficialismo boliviano y tensiona el escenario político de cara a las próximas elecciones.

Las declaraciones de Estados Unidos agregaron un nuevo componente internacional a la crisis boliviana. El respaldo de Washington al gobierno de Paz se produjo en un contexto regional sensible y reavivó el debate sobre la estabilidad política en América Latina. Mientras continúan las protestas y bloqueos, la comunidad internacional sigue de cerca la evolución del conflicto ante el temor de una mayor escalada política y social dentro de Bolivia.

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