
La Selección afronta este martes un exigente cruce de octavos de final frente a Egipto, el equipo africano que se ganó su lugar entre los mejores del Mundial a fuerza de orden, experiencia y una generación encabezada por Mohamed Salah, el delantero que juega con la 10 y brilló durante años en el Liverpool inglés, además de haber sido clave en la definición por penales que le dio a su país el pase a esta instancia.
Los “Faraones” clasificaron a la Copa del Mundo tras una muy sólida campaña en las Eliminatorias de su continente, en la que terminaron como líderes de su grupo. Ya en el Mundial debutaron con un empate 1-1 con Bélgica, le ganaron 3-1 a Nueva Zelanda y empataron con Irán, para finalizar segundos en el Grupo G. En la ronda siguiente dieron una de las sorpresas al eliminar a Australia por penales, luego de igualar 1-1, y se ganaron el derecho de enfrentar a la Argentina por un lugar en los cuartos de final.
Un equipo que es mucho más que Salah
Aunque todas las miradas apuntan a Mohamed Salah, el histórico capitán y máximo referente del fútbol egipcio, el conjunto dirigido por Hossam Hassan cuenta con otras piezas de jerarquía.
La principal sociedad ofensiva la forma Omar Marmoush, delantero de gran velocidad y desequilibrio, capaz de acompañar a Salah tanto por las bandas como por el centro del ataque. En el mediocampo sobresalen Mohamed Elneny, con una extensa trayectoria internacional, y Hamdy Fathy, encargado del equilibrio y la recuperación. En defensa, Mohamed Abdelmonem se consolidó como uno de los líderes de la última línea, mientras que el arquero Mohamed El Shenawy aporta experiencia y seguridad bajo los tres palos.
Más allá de sus individualidades, Egipto basa buena parte de su juego en la fortaleza física, la disciplina táctica y la capacidad para aprovechar los espacios cuando recupera la pelota, características que le permitieron competir de igual a igual frente a rivales de mayor jerarquía durante el certamen.

Una potencia africana que busca hacer historia
Si bien nunca logró destacarse en las Copas del Mundo, Egipto posee una de las historias más importantes del fútbol africano. Es la selección más ganadora de la Copa Africana de Naciones, con siete títulos continentales (1957, 1959, 1986, 1998, 2006, 2008 y 2010), una marca que la convirtió durante décadas en la gran referencia del continente.
Sin embargo, ese dominio regional nunca pudo trasladarse a los Mundiales. Antes de esta edición, los egipcios apenas habían participado en tres Copas del Mundo (1934, 1990 y 2018), sin conseguir superar la primera fase. Por eso, el encuentro frente a la Argentina representa una oportunidad histórica: alcanzar por primera vez los cuartos de final y firmar la mejor actuación mundialista de su historia.
Con Salah como emblema y un equipo que ya demostró que sabe competir en partidos decisivos, Egipto intentará prolongar su sueño frente a una Argentina que parte como favorita, pero que sabe que enfrente tendrá a un rival incómodo, ordenado y con argumentos suficientes para ilusionarse con otro batacazo.
Comentarios