
El economista y consultor financiero Christian Buteler advirtió sobre el deterioro del poder adquisitivo de los hogares y sostuvo que el principal problema que enfrenta actualmente gran parte de la población es la reducción del ingreso disponible, producto del aumento de gastos esenciales que crecieron por encima de los salarios.
En diálogo con el programa Antes de Todo, de Radio Boing 97.3, explicó que el fenómeno de la morosidad y las dificultades para afrontar gastos corrientes responden a dos factores centrales: la caída del dinero disponible para otros consumos y el elevado costo del financiamiento.
“El problema no pasa solamente por comparar salarios con inflación. La inflación es una canasta promedio que muchas veces no refleja el gasto real de cada familia. Aunque el salario haya aumentado por encima del índice general, hay gastos básicos como transporte, alquileres, luz, gas y servicios que crecieron mucho más y absorben una mayor parte de los ingresos”, señaló.
En ese sentido, remarcó que el incremento de esos costos esenciales deja menos margen para el resto de los consumos y afecta directamente la capacidad de pago de los hogares. “Por más que el salario le gane uno o dos puntos a la inflación, si los gastos indispensables aumentan mucho más rápido, el ingreso disponible cae. Eso es lo que hoy está pasando”, afirmó.
Créditos caros y endeudamiento
Buteler también puso el foco en el nivel de las tasas de interés y consideró que el acceso al crédito dejó de representar una herramienta de alivio para transformarse en una carga adicional para muchas familias.
Explicó que mientras las expectativas inflacionarias rondan valores cercanos al 30% anual, muchos préstamos personales presentan costos financieros totales de entre 130% y 150%. “Uno puede entender que exista una tasa positiva por encima de la inflación, pero no semejante diferencia. Si la inflación esperada es del 30%, un costo financiero del 60% podría ser razonable. Pero pasar del 30% al 130% o 150% convierte al crédito en un salvavidas de plomo”, expresó.
El economista consideró que esta situación dificulta la capacidad de las personas para refinanciar obligaciones y sostener consumos, debido a que los ingresos evolucionan a un ritmo mucho menor que los intereses.
Consumo e ingresos
Consultado sobre la percepción de aumentos mucho mayores a los reflejados en los índices oficiales, Buteler sostuvo que el problema central continúa siendo la pérdida de capacidad de compra.
“Hay gastos que no se pueden recortar. El alquiler hay que pagarlo, el transporte para ir a trabajar hay que pagarlo, la luz también. Se puede ahorrar un poco, pero existe un piso del cual es imposible bajar”, señaló.
El dólar y el esquema cambiario
Respecto de la reciente suba del tipo de cambio, que volvió a ubicarse por encima de los 1.500 pesos, Buteler consideró que se trata de un movimiento esperable y aclaró que el Gobierno no maneja un valor de referencia fijo. “El Gobierno no anuncia un piso para el dólar porque funciona dentro de un esquema de bandas. La banda inferior sigue estando muy por debajo de los niveles actuales”, explicó.
Además, indicó que la apreciación de la moneda estadounidense no es un fenómeno exclusivamente local. “En el último mes el dólar subió entre un 5% y un 6%, pero también se fortaleció a nivel internacional. Y si miramos el año completo, el dólar avanzó apenas un 2% o 3%, mientras que los precios de la economía crecieron alrededor de un 15% o 17%. Que el dólar se acomode un poco hacia arriba es algo esperable”, sostuvo.
Riesgo país y economía real
Buteler también se refirió a la baja del riesgo país y destacó que, aunque constituye una señal positiva para los mercados, su impacto sobre la vida cotidiana es limitado. “Es bueno que baje el riesgo país porque reduce el costo al que Argentina puede endeudarse y sirve como referencia para el financiamiento de empresas. Pero no tiene un efecto inmediato sobre la economía de las familias”, explicó.
Según indicó, la reducción de ese indicador tarda en trasladarse a menores tasas para empresas y consumidores y, por lo tanto, no representa una mejora automática en la actividad económica.
Una economía dividida
El economista describió el escenario actual como una economía fragmentada, donde conviven sectores en expansión con otros que continúan atravesando dificultades.
Destacó que el Gobierno apuesta principalmente al desarrollo de actividades vinculadas a las exportaciones, como el petróleo, el gas, la minería y el agro. “Son sectores que generan dólares y ayudan a resolver uno de los problemas estructurales de Argentina, que es la escasez de divisas. En ese sentido, me parece bien incentivarlos”, indicó.
Sin embargo, advirtió que el resto de las actividades productivas no recibe estímulos equivalentes. “Industria, comercio, construcción y mercado interno siguen atravesando problemas importantes. El Gobierno parece decir: ‘Yo impulso estos sectores y el resto que se arregle’. Pero el resto no se está arreglando”, sostuvo.
Además, señaló que las actividades vinculadas al consumo interno tienen una capacidad mucho mayor de generación de empleo que los sectores extractivos. “La destrucción de puestos de trabajo en sectores intensivos en mano de obra es mayor que la creación de empleo que generan actividades como la minería o el petróleo, que son más intensivas en capital”, afirmó.
Como reflejo de ese escenario mencionó la caída de la recaudación tributaria, que en junio mostró un retroceso real cercano al 7%.
Perspectivas hacia las elecciones
En relación con el panorama político y económico de cara al próximo año electoral, Buteler consideró que el Gobierno no parece dispuesto a modificar sustancialmente su estrategia. “No cree demasiado en impulsar el consumo y probablemente profundice el modelo actual”, analizó.
No obstante, sostuvo que sería necesario implementar medidas orientadas a recomponer la actividad de los sectores más golpeados. “Hoy no estamos ante un problema de falta de financiamiento, sino de falta de actividad. Para que la economía interna se recupere hace falta mejorar los ingresos y generar mayor capacidad de consumo”, concluyó.
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