
El Poder Ejecutivo atraviesa horas decisivas para intentar encarrilar uno de sus proyectos emblemáticos. La senadora oficialista Patricia Bullrich convocó a una reunión determinante en la Cámara de Senadores con el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, y la secretaria de Legal y Técnica, María Ibarzabal Murphy.
El objetivo central del encuentro es definir una versión de consenso para la llamada Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, cuyo tratamiento parlamentario viene acumulando retrasos por objeciones tanto internas como de bloques aliados.
De la cumbre legislativa también participan los titulares de las comisiones clave involucradas en la discusión: Agustín Coto (Asuntos Constitucionales) y Nadia Márquez (Legislación General), además de representantes de los bloques federales, quienes encarnan los reclamos planteados por los gobernadores provinciales.
El proyecto ha tenido un derrotero complejo en el Congreso: acumula al menos 15 modificaciones de redacción y tres postergaciones consecutivas en el temario. Uno de los puntos de mayor fricción radica en el articulado que facilita la compra y venta de tierras a ciudadanos extranjeros. Esta disposición despertó un rechazo contundente por parte de varios mandatarios provinciales, quienes argumentaron la necesidad de defender la soberanía local y la integridad territorial.
Ante la falta de consensos para alcanzar la mayoría en el recinto, la jefatura del bloque de La Libertad Avanza propuso establecer un cuarto intermedio hasta el 6 de agosto, buscando evitar que el dictamen fuera rechazado en la votación general.
Trasfondo político y fallas en el oficialismo
La trastienda de la iniciativa no estuvo exenta de ruidos políticos dentro de la propia coalición de gobierno. Los giros en la redacción y los intentos por posponer la sesión generaron duras discusiones internas que salpicaron a la Presidencia del Senado, donde se cuestionaron las desprolijidades técnicas de sesionar sobre proyectos en constante cambio sin un texto unificado previo.
A estos roces con la conducción de la Cámara se sumó el malestar de los bloques dialoguistas, que reclamaban previsibilidad y objetaban la improvisación en el manejo de la agenda parlamentaria. Sin embargo, tras la celebración de la mesa política oficialista y reuniones bilaterales para limar asperezas, los distintos sectores decidieron encauzar la negociación técnica a través del equipo jurídico de la Casa Rosada.
Panorama parlamentario y expectativas
A pesar de los tropiezos acumulados durante el debate, desde el oficialismo confían en que el acuerdo redactado junto a Sturzenegger y los representantes parlamentarios permita unificar criterios definitivamente.
En el entorno de los senadores de La Libertad Avanza prima el optimismo y aseguran contar con los números necesarios para blindar el texto final de cara al reinicio de la actividad en el recinto tras el receso invernal.
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