
La investigación por el femicidio de Agostina Vega sumó en las últimas horas un antecedente que vuelve a poner el foco sobre Claudio Barrelier, el principal acusado del crimen. Se trata de una causa iniciada en 2025 por privación ilegítima de la libertad, en la que una joven denunció haber sido retenida contra su voluntad, atada y amordazada dentro de la misma vivienda donde se cree que la adolescente fue asesinada.
La revelación fue realizada por Mónica Picco, abogada de la denunciante, quien dio a conocer detalles del expediente y una de las frases que Barrelier le habría dicho a la víctima mientras la mantenía cautiva. “Él cuando la acuesta sobre la cama, le dice: ‘Yo te tengo que filmar para que esta gente que te va a dar la plata te vea’”, relató la letrada.
Por esa causa, Barrelier permaneció 20 días detenido. Sin embargo, en mayo de 2025 recuperó la libertad tras pagar una caución de 10 millones de pesos y aceptar una serie de condiciones impuestas por la Justicia, entre ellas la prohibición de contactar a la denunciante y la obligación de presentarse periódicamente ante la fiscalía.
Según explicó Picco, la joven conocía a Barrelier desde 2022, cuando una tía los presentó durante una reunión familiar. En aquel momento, la denunciante era menor de edad. Desde entonces mantuvieron un vínculo esporádico y contactos ocasionales por teléfono. La abogada sostiene que el acusado se aprovechó de la situación económica de la joven para atraerla. “Él organizó todo un entramado”, afirmó.
De acuerdo con la reconstrucción realizada por la querella, el 5 de mayo de 2025, alrededor de las 2.30 de la madrugada, Barrelier llamó a la joven para proponerle que guardara una suma de dinero a cambio de dos millones de pesos. “Ella le dijo que no”, explicó la abogada.

Al día siguiente, tras continuar la conversación, ambos se encontraron en un banco de la ciudad de Córdoba. Según el relato de la denunciante, Barrelier ingresó a la entidad y luego le propuso ir hasta su domicilio para entregarle el dinero que supuestamente debía resguardar. Una vez en la vivienda, cada uno llegó en su propia motocicleta. La joven dejó su vehículo en la vereda e ingresó al domicilio.
Fue entonces cuando, según la denuncia, la situación cambió drásticamente. “Cuando ingresa, Barrelier saca un arma de una caja y le dice: ‘¿A quién le pasaste la ubicación de que estás acá?’”, contó Picco. La víctima respondió que no había informado a nadie dónde estaba, aunque había compartido su ubicación con su madre y un amigo.
La abogada sostuvo que, a partir de ese momento, el acusado comenzó a retener a la joven contra su voluntad. Según la denuncia, le exigió que se quitara la ropa, la sentó sobre una cama, le ató las manos y los pies y le colocó cinta adhesiva en la boca. “Le dijo: ‘La gente que te va a dar la plata te tiene que ver así. Si querés la plata te vas a tener que quedar así’”, relató Picco.
Previamente, Barrelier le habría quitado el celular y las llaves de la motocicleta para impedirle escapar. La joven logró escapar cuando el acusado abandonó momentáneamente la vivienda. “Ella aprovecha, se desata de los pies y sale corriendo como estaba, en bombacha y completamente desnuda”, indicó la abogada.

Tras huir de la casa, pidió ayuda a personas que se encontraban en las inmediaciones. Uno de ellos le prestó una remera y posteriormente se refugió en una barbería ubicada frente al domicilio de Barrelier, desde donde llamó a la Policía.
Uno de los aspectos más inquietantes del caso es la sospecha de la denunciante sobre cuál habría sido el verdadero objetivo detrás del episodio.
Según explicó Picco, la joven cree que Barrelier no pretendía abusarla personalmente sino entregarla a terceros. “Ella sospecha que la quería entregar a una red de trata. Lo que me manifestó es que él no actuó solo”, aseguró.
La repercusión del femicidio de Agostina Vega impactó profundamente en la denunciante, que hoy tiene 21 años. De acuerdo con la abogada, el crimen reavivó el trauma que arrastra desde el episodio ocurrido en 2025. “Ella está muy consternada porque me dice: ‘Pude haber sido yo’”, reveló Picco.
La letrada explicó además que la joven dejó de concurrir a lugares que frecuentaba por temor y que personas de su entorno habrían recibido amenazas atribuidas a Barrelier. “Ella no volvió a comparecer ante la fiscalía por temor”, sostuvo.
Para la representante legal de la denunciante, el avance de la investigación podría revelar otros hechos aún más graves vinculados al acusado. “No sé si buscaba menores, pero sí buscaba víctimas. Yo creo que producto de la investigación se van a descubrir cosas más graves. Este tipo es un monstruo”, concluyó Picco.
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