Lisandro Martínez jugó un partido consagratorio en Miami. Metió un pase bárbaro de 40 metros para el gol de Messi y clavó el 2-1 parcial en el arranque del alargue. Tras el agónico triunfo, el defensor del Manchester United enfrentó los micrófonos y se enfocó en la entrega del grupo.
“La resiliencia del equipo es lo que más destaco, nunca bajamos los brazos. Luchamos hasta el final. Estos mata-mata son así. Nunca hay que confiarse”, analizó el entrerriano apenas terminó el partido.

El “Carnicero” reconoció el enorme desgaste que propuso el conjunto africano, que llevó a la Argentina al límite físico y mental durante los 120 minutos: “Ellos dejaron todo, hay que felicitarlos. Hicieron un excelente partido. Pero este equipo no se da nunca por vencido. En este equipo hay mucha energía positiva. Está bueno que pasen estas cosas, ponernos a prueba, y lo hicimos de la mejor manera. Estoy muy orgulloso”.
Más allá de la alegría por el pasaje a octavos y su gran actuación ofensiva, sobre el final de la charla el central dejó ver su lado más competitivo. Fiel a su oficio de defensor, reconoció que le quedó una espina por los dos tantos que le marcaron al Dibu Martínez en el tiempo regular.
“Solamente me preocupo para que no me hagan goles. No me voy contento por eso, pero bueno. Estoy muy feliz porque está toda mi familia”, cerró, dejando en claro que en este plantel nadie se relaja.
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