
Las declaraciones del presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, sobre la situación de los jubilados generaron una fuerte polémica en las últimas horas. Durante una entrevista radial, el dirigente de La Libertad Avanza defendió la política de equilibrio fiscal del Gobierno nacional y utilizó el caso de su padre como ejemplo para explicar el impacto del ajuste económico.
“Mi papá es jubilado y no se queja… dejó de tomar su café caro y ahora se compra uno más económico“, afirmó Menem al ser consultado sobre la situación que atraviesan los adultos mayores.
Además, sostuvo que los jubilados “deben pensar en el futuro del país”, al respaldar las medidas económicas impulsadas por el Gobierno de Javier Milei.
Las críticas no tardaron en llegar
Las declaraciones provocaron una inmediata reacción en redes sociales y entre dirigentes de la oposición, quienes calificaron los dichos como una muestra de “cinismo” frente a la pérdida del poder adquisitivo que sufren los jubilados, especialmente quienes perciben el haber mínimo.
La controversia se profundizó cuando se recordó que el padre del legislador, el exsenador Eduardo Menem, percibe una jubilación de privilegio que ronda los 41 millones de pesos mensuales.
El exlegislador accedió a ese beneficio tras una prolongada disputa judicial que culminó con un fallo firme de la Corte Suprema de Justicia. Además del haber mensual, también recibió un importante pago retroactivo que, según trascendió, alcanzó aproximadamente los 1.500 millones de pesos.
El debate se suma al aumento de las dietas legislativas
La polémica coincidió con la confirmación de un nuevo incremento en las dietas de los senadores nacionales. A partir de agosto, pasarán a percibir casi 12 millones de pesos brutos por mes, producto de la actualización salarial acordada entre las autoridades del Congreso y los gremios legislativos.
El aumento responde a una recomposición del 6,7%, distribuida en tres tramos: un 2,4% retroactivo a junio, un 2,2% correspondiente a julio y un 1,9% para agosto.
Como las dietas de los senadores están atadas al valor del módulo legislativo mediante la denominada “ley de enganche”, cada incremento salarial otorgado al personal del Congreso impacta automáticamente en sus ingresos.
En contraste, los diputados nacionales —que no están alcanzados por ese mecanismo— perciben actualmente un salario bruto cercano a 6 millones de pesos, una diferencia que volvió a generar cuestionamientos dentro de la Cámara baja.
Un nuevo foco de debate
Los dichos de Martín Menem reavivaron la discusión sobre el impacto del ajuste económico en los sectores de menores ingresos y sobre las diferencias entre las jubilaciones mínimas y los haberes de privilegio que aún perciben algunos exfuncionarios.
Mientras desde el oficialismo defendieron las declaraciones del titular de Diputados y remarcaron la necesidad de mantener el equilibrio de las cuentas públicas, desde distintos sectores opositores insistieron en que el ejemplo utilizado por Menem no refleja la realidad que atraviesa la mayoría de los jubilados argentinos.
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