
Salvo YPF, las petroleras aplicaron un aumento en la nafta y el diésel que varía entre el 2,5% y el 5%. En tanto, YPF que controla más del 50% del mercado, anticipó que aún no han tomado una decisión y que se irán moviendo dependiendo “de la demanda”. La suba ya se refleja en los surtidores y responde a las subas de los precios del petróleo en los mercados internacionales, debido a la guerra en Medio Oriente.
El alza fue aplicada por Raízen (estaciones de servicio Shell), Axion y Puma. No obstante, estas subas no llegaron aún a los surtidores de YPF, que lidera las ventas de naftas con el 55,6% del mercado y del 58% en diésel, y que suele operar con una brecha de precios del 5% por debajo de los competidores.
“Vamos a ir viendo cómo va el precio del petróleo y los márgenes. De cualquier manera YPF va a tener que ir moviendo dependiendo de la demanda. Seguimos con el buffer. Yo te ayudo, vos me ayudas. Se va a hacer más largo”, dijo este jueves el presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, en declaraciones radiales.
El buffer es el esquema por el cual la empresa no traslada la suba del petróleo a los surtidores, aspirando a recuperar la diferencia una vez que se estabilice el precio. “Estamos todos en este proyecto porque creemos que la demanda no puede absorber en Argentina un aumento repentino de lo que debería hacer. Estamos en un semibuffer”, dijo.
La principal razón que justifica estos aumentos son las volatilidades en los mercados internacionales. El Brent, referencia del petróleo del Mar del Norte y también del que se produce y exporta de Vaca Muerta, se ubica por encima del US$ 107 el barril.
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