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Los que ganan y pierden

El modelo de Milei reconfigura la economía argentina, profundizando la brecha entre sectores

En diálogo con Boing 97.3, el economista Fernando Marengo analizó el impacto de la apertura comercial, la caída de la inflación y las dificultades para generar nuevos puestos laborales. También defendió el equilibrio fiscal como un pilar central de la gestión.

Javier Milei, junto a su ministro de Economía, Luis Caputo

La economía argentina atraviesa una transformación que impacta de manera desigual en los distintos sectores productivos. Mientras algunas actividades alcanzan niveles récord de producción, otras enfrentan caídas, pérdida de rentabilidad y dificultades para sostener el empleo. Para el economista Fernando Marengo, esta diferencia es una de las principales características del modelo impulsado por el gobierno de Javier Milei.

Durante una entrevista en Antes de Todo, por Boing 97.3, Marengo sostuvo que el país está atravesando dos cambios estructurales: el paso de una economía basada en la sustitución de importaciones hacia una mayor integración comercial con el mundo y la reducción de la inflación.

Según explicó, ambos procesos modifican las condiciones de funcionamiento de las empresas y generan sectores beneficiados y perjudicados. En particular, señaló que las industrias que producían para el mercado interno bajo un esquema de protección frente a las importaciones son algunas de las más afectadas.

La apertura económica golpea a parte de la industria

Marengo explicó que el modelo de sustitución de importaciones se apoyaba en la producción local de bienes que, en otras condiciones, podían comprarse en el exterior a menor costo. Ese esquema favoreció el desarrollo de establecimientos industriales cerca de los grandes centros de consumo, especialmente en los principales conglomerados urbanos del país.

En ese contexto, mencionó al conurbano bonaerense y a las áreas metropolitanas de Córdoba y Rosario como zonas donde se concentra parte de la actividad industrial orientada al mercado interno.

Industria automotriz de autopartes, Ford

Con una economía más abierta a las importaciones, esas empresas deben afrontar nuevas condiciones de competencia y, en algunos casos, encuentran dificultades para sostener sus niveles de producción.

El economista aclaró, sin embargo, que no toda la industria atraviesa la misma situación. Mientras algunos rubros sufren el impacto de la apertura comercial, otros mantienen un mejor desempeño, por lo que consideró necesario distinguir las diferentes realidades dentro del sector.

Menos inflación, pero también menos rentabilidad financiera

El segundo cambio estructural señalado por Marengo es la desaceleración de la inflación. Aunque reconoció que la reducción de los aumentos de precios es positiva, advirtió que también modifica las formas de obtener ganancias que tuvieron protagonismo durante las últimas décadas.

Según explicó, en los últimos 20 años algunas empresas y operadores financieros podían beneficiarse de créditos a tasa fija en pesos, utilizados para comprar dólares al tipo de cambio oficial o adquirir bienes importados. Posteriormente, la inflación reducía el peso real de las deudas y revalorizaba los productos almacenados.

“Había mucha renta financiera gracias a la inflación que hoy desapareció”, sostuvo.

Algunos sectores crecen, mientras otros pierden terreno

Para el economista, este cambio obliga a las empresas a depender en mayor medida de su productividad para obtener rentabilidad. Por eso, incluso las actividades que registran niveles elevados de producción pueden enfrentar dificultades económicas si no consiguen márgenes suficientes.

En ese escenario, consideró que la fotografía actual de la economía argentina está marcada por una fuerte heterogeneidad: algunos sectores crecen, mientras otros pierden terreno y deben adaptarse a reglas diferentes.

Empleo, precarización y una mayor cantidad de personas que buscan trabajo

Durante la entrevista también se abordó la situación laboral y las imágenes de largas filas de postulantes para conseguir un puesto de trabajo en Rosario. Frente a ese escenario, Marengo señaló que los datos disponibles no necesariamente muestran una destrucción masiva de empleos en toda la economía, como ocurrió en otras crisis argentinas.

Su interpretación es que una parte importante de las dificultades está relacionada con el crecimiento de la cantidad de personas que buscan incorporarse al mercado laboral y que no encuentran suficientes oportunidades para hacerlo.

“Lo que se incorpora al mercado laboral, la economía no tiene la capacidad de absorberlo, de darle trabajo”, explicó.

En ese sentido, distinguió entre la pérdida de puestos existentes y la dificultad para generar nuevas oportunidades. También advirtió sobre la precarización laboral, en un contexto en el que muchas personas necesitan conseguir ingresos y no encuentran empleos con condiciones estables.

Jóvenes en busca de un empleo

La conversación incluyó además la situación del sistema previsional. Marengo sostuvo que Argentina necesita una reforma laboral y previsional amplia y relacionó parte de los problemas del sistema jubilatorio con los desequilibrios fiscales acumulados durante décadas.

El equilibrio fiscal, el límite que el Gobierno no quiere negociar

Consultado sobre la posibilidad de introducir cambios para reactivar la actividad sin modificar el rumbo económico, Marengo defendió el equilibrio fiscal como uno de los pilares centrales de la política del Gobierno.

“Hay un pilar que el Gobierno no negocia, que es el equilibrio fiscal. Y la verdad que yo estoy muy de acuerdo”, afirmó.

El economista consideró que mantener las cuentas públicas en equilibrio limita la posibilidad de impulsar medidas expansivas mediante un mayor gasto estatal, especialmente cuando se acercan las elecciones. A su entender, esa restricción obliga a buscar otras vías para promover la actividad económica.

El equilibrio fiscal es un gran pilar en las políticas del oficialismo

Al mismo tiempo, remarcó que existen sectores que registran niveles récord de producción, entre ellos actividades vinculadas con el agro, la pesca, la minería, las finanzas y el mercado inmobiliario.

Esa evolución contrasta con la situación de otras ramas que todavía se encuentran lejos de sus mejores registros históricos.

Una industria que acumula años de retroceso

Marengo indicó que la producción industrial se encuentra aproximadamente un 20% por debajo de su máximo histórico. Sin embargo, señaló que la caída no comenzó con la actual gestión, sino que se arrastra desde hace alrededor de 15 años.

Según su análisis, durante buena parte de ese período algunas empresas pudieron sostener sus negocios mediante mecanismos financieros favorecidos por la inflación. Con la reducción de esas oportunidades, las dificultades productivas quedaron más expuestas.

FATE
La empresa de neumáticos se declaró en quiebra a inicios del 2026. Foto: Farid Dumat Kelzi

El economista también destacó que dentro de la industria existen diferencias importantes. Mencionó, entre otros ejemplos, la producción de alimentos, la refinación de petróleo y la fabricación de productos de caucho y plástico, cuyas realidades no son idénticas a las de las actividades más expuestas a la competencia de bienes importados.

Para Marengo, el escenario actual responde a un intento de modificar la estructura productiva del país. Ese proceso, sostuvo, explica tanto el crecimiento de determinados sectores como las dificultades que atraviesan las actividades que pierden terreno.

La discusión de fondo, según su planteo, pasa por cómo se distribuyen los costos de esa transformación y qué posibilidades existen para que los sectores más golpeados puedan adaptarse sin profundizar los problemas laborales y sociales.

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