
El básquet argentino atraviesa una jornada de luto tras la muerte de Horacio Muratore, uno de los dirigentes más influyentes de la historia de este deporte. El ex presidente de la Confederación Argentina de Básquetbol (CABB) y de la Federación Internacional de Básquetbol (FIBA) falleció a los 74 años, según informó la Liga Nacional de Básquet. Su legado quedó ligado a la consolidación de la Generación Dorada, que alcanzó el subcampeonato mundial en Indianápolis 2002 y la histórica medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.
Nacido el 29 de noviembre de 1951 en San Miguel de Tucumán, Muratore desarrolló una carrera que comenzó en el club Tucumán BB, primero como jugador y luego como dirigente. Además de su actividad deportiva, fue contador público egresado de la Universidad Nacional de Tucumán, donde también ocupó distintos cargos administrativos y fue docente de Contabilidad I en la Facultad de Ciencias Económicas.
En 1992 asumió la presidencia de la CABB, función que desempeñó durante 16 años. Bajo su conducción, el seleccionado argentino vivió la etapa más exitosa de su historia, con una camada de jugadores encabezada por Emanuel Ginóbili, Luis Scola, Andrés Nocioni y Fabricio Oberto, que llevó al país a competir de igual a igual con las grandes potencias del mundo.
Durante ese período, la Selección también conquistó el Panamericano de 1995, los Sudamericanos de 2001, 2004 y 2008, el Premundial de 2001, la Diamond Ball 2008, además del subcampeonato mundial de 2002, la medalla de oro olímpica en Atenas 2004 y el bronce en Beijing 2008.
Más allá de los resultados deportivos, Muratore fue considerado una pieza clave en la construcción institucional que permitió el crecimiento sostenido del básquet argentino y el desarrollo de una estructura capaz de acompañar a los jugadores desde las categorías formativas hasta la élite internacional.

Su carrera dirigencial también tuvo un fuerte recorrido internacional. Entre 1983 y 1992 presidió la Federación Tucumana de Básquetbol, mientras que entre 1993 y 2006 estuvo al frente de la Confederación Sudamericana de Básquetbol (CONSUBASQUET).
Posteriormente ocupó distintos cargos en FIBA Américas, donde fue vicepresidente y luego presidente entre 2009 y 2014.
El punto culminante llegó el 29 de agosto de 2014, cuando fue elegido presidente de la FIBA, convirtiéndose en el primer argentino en alcanzar el máximo cargo de la entidad que gobierna el básquet mundial. Permaneció en esa función hasta 2019 y luego fue distinguido como presidente honorario y presidente de la Fundación FIBA, en reconocimiento a su trayectoria y aporte al desarrollo internacional del deporte.
Antes de convertirse en una referencia mundial, Muratore también desarrolló una extensa carrera profesional fuera del deporte. En la Universidad Nacional de Tucumán fue Secretario Administrativo, Secretario Académico y Secretario de Control de Gestión de la Facultad de Ciencias Económicas entre 1975 y 2004, además de desempeñarse como docente universitario.
Su recorrido, que comenzó en un club de barrio tucumano y terminó en la conducción del básquet mundial, lo transformó en uno de los dirigentes más importantes que dio el deporte argentino. Su nombre quedará asociado para siempre al crecimiento institucional del básquet nacional y al ciclo más exitoso de la historia de la Selección Argentina.
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