
El Gobierno de Santa Fe llevó adelante este miércoles un nuevo operativo de demolición de un inmueble utilizado para la venta de estupefacientes en Rosario. El procedimiento se realizó en una propiedad ubicada en Moreno al 3900 y elevó a 77 la cantidad de búnkeres inactivados en la ciudad desde la puesta en marcha de la Ley de Microtráfico. A nivel provincial, el número de intervenciones ya asciende a 132.
La medida forma parte de una estrategia impulsada por la administración provincial en conjunto con el Ministerio Público de la Acusación (MPA), la Justicia santafesina, la Policía de Santa Fe, fuerzas federales y municipios, con el objetivo de eliminar los puntos de venta de droga y reducir los focos de violencia vinculados al narcomenudeo.

Durante el operativo, el secretario de Seguridad de Santa Fe, Omar Pereira, sostuvo que la demolición del inmueble busca poner fin a una situación que afectaba de manera directa a los vecinos del sector. Según explicó, en ese lugar se registraban hechos reiterados de violencia, además de un incendio y otros conflictos que alteraban la convivencia cotidiana.
El funcionario remarcó además que la política de derribo de búnkeres apunta no solo a desarticular la comercialización de drogas, sino también a disminuir la violencia en los barrios donde estas estructuras funcionan. En ese sentido, aseguró que ya se observan resultados positivos en distintos sectores de la ciudad.
Por su parte, el fiscal César Cabrera indicó que el procedimiento se enmarca en una investigación focalizada sobre las zonas de Villa Moreno y Villa Centeno, dos barrios que históricamente presentaron altos niveles de conflictividad asociados al narcomenudeo.

El representante del MPA explicó que el inmueble intervenido era utilizado exclusivamente para la comercialización de estupefacientes y no como vivienda. Asimismo, destacó que la demolición es una herramienta clave para impedir que esos espacios vuelvan a ser ocupados por nuevas organizaciones dedicadas al delito.
Cabrera también advirtió que, cuando estos inmuebles quedan abandonados, suelen convertirse nuevamente en puntos de disputa entre bandas criminales, lo que favorece nuevos episodios de violencia. Por ese motivo, señaló que la eliminación física del lugar resulta fundamental para evitar la continuidad de estas actividades ilícitas y recuperar esos espacios para la comunidad.
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