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Argentina Política

“¿Quién manda?”: el choque entre Villarruel y Bullrich dejó una grieta en La Libertad Avanza

La pelea comenzó por una sesión del Senado y escaló hasta involucrar diferencias sobre inversiones, soberanía y el rumbo del oficialismo.

Victoria Villarruel y Patricia Bullrich protagonizaron un nuevo cruce por decisiones políticas

La tensión dentro del oficialismo volvió a quedar expuesta luego de un fuerte enfrentamiento entre la vicepresidenta Victoria Villarruel y la presidenta del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich, por el tratamiento de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, una iniciativa que el Gobierno considera central dentro de su agenda legislativa.

La discusión se produjo a través de mensajes privados y tuvo como punto de partida la intención de Villarruel de suspender o postergar la sesión prevista en la Cámara alta, donde el oficialismo buscaba avanzar con el debate del proyecto. Bullrich, en cambio, defendió la necesidad de mantener la convocatoria y garantizar el tratamiento de una norma que la Casa Rosada considera estratégica para su plan de reformas.

El intercambio comenzó con una referencia al contexto mundialista. Luego de la clasificación de la Selección argentina, Villarruel cuestionó que el Senado sesionara en medio de la celebración por el triunfo del equipo de Lionel Scaloni. “¿Cómo vamos a tener sesión después de haber casi ganado el Mundial?”, planteó la vicepresidenta. La respuesta de Bullrich fue que la reunión podía realizarse justamente “para festejarlo”, aunque la conversación rápidamente dejó de lado el fútbol y se trasladó al conflicto político de fondo.

El principal desacuerdo estuvo relacionado con el capítulo del proyecto vinculado al régimen de tierras rurales. Villarruel manifestó su rechazo a la iniciativa y consideró que la modificación de la normativa podía afectar la soberanía nacional. Desde su postura, el proyecto representa una flexibilización de los controles actuales y abre la puerta a una mayor participación extranjera en la adquisición de tierras argentinas.

Además, la vicepresidenta cuestionó el rumbo general del Gobierno y sostuvo que el oficialismo estaba desconectado de la realidad económica y social del país. En ese marco, criticó que mientras muchas pequeñas y medianas empresas atraviesan dificultades y sectores de la sociedad enfrentan problemas económicos, el Congreso avanzara con una ley que, según su mirada, no responde a las prioridades actuales.

Desde el Gobierno rechazaron esa interpretación y defendieron el proyecto. En la Casa Rosada aseguran que la iniciativa no habilita la venta indiscriminada de tierras argentinas ni permite que Estados extranjeros puedan adquirir territorios rurales. Según explican, la reforma mantiene mecanismos de control y busca diferenciar las inversiones privadas de aquellas operaciones que podrían representar un riesgo para la seguridad nacional.

Patricia Bullrich sostuvo esa postura durante el intercambio y argumentó que la ley apunta a generar condiciones para el desarrollo económico. Para la dirigente, el objetivo no es perder soberanía sino modificar una normativa que, desde la mirada oficialista, limita la llegada de inversiones y oportunidades para distintas regiones del país.

Sin embargo, la discusión subió de tono y dejó de estar centrada únicamente en el contenido del proyecto. Bullrich cuestionó la posición de Villarruel y llegó a plantearle que, si no compartía las decisiones del Gobierno, debía dejar su cargo. La vicepresidenta respondió recordando que también llegó al Poder Ejecutivo por el voto popular y defendió su derecho a expresar una postura diferente dentro de la coalición gobernante.

El cruce continuó con reproches personales y referencias a las trayectorias políticas de ambas dirigentes. Villarruel cuestionó la incorporación de Bullrich al espacio libertario y lanzó críticas hacia su cercanía con la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. Bullrich, por su parte, respondió con dureza y advirtió que la actitud de la vicepresidenta podía tener consecuencias dentro de su carrera política.

El enfrentamiento terminó con acusaciones cruzadas que dejaron en evidencia una fractura que ya venía desarrollándose desde hace meses. La relación entre Villarruel y la conducción del Gobierno nacional atraviesa un período de fuerte distancia, con diferencias que ya no se limitan al funcionamiento institucional, sino que también alcanzan decisiones centrales de la gestión.

La vicepresidenta quedó progresivamente alejada de los principales espacios de decisión del Ejecutivo, mientras que Bullrich asumió un rol clave dentro del Congreso como una de las encargadas de ordenar la estrategia parlamentaria oficialista.

Con este escenario, el Senado enfrenta una jornada marcada por la expectativa de avanzar con la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, pero también por una interna política que volvió a mostrar las diferencias dentro del oficialismo. El debate por la norma se convirtió así en el nuevo capítulo de una disputa que expone las tensiones entre dos figuras centrales del Gobierno de Javier Milei.

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