
El argentino Rafael Grossi reclamó a Teherán que permita nuevamente el ingreso de los inspectores internacionales a sus instalaciones nucleares. La presión aumenta mientras cuatro potencias impulsan una resolución para llevar el caso al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
El futuro de la supervisión del programa nuclear iraní volvió a generar tensión internacional. El director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, instó a Irán a reabrir el diálogo y facilitar el acceso de los inspectores a sus instalaciones.
El reclamo se produce mientras Estados Unidos, Reino Unido, Francia y Alemania preparan una resolución para denunciar ante Naciones Unidas el incumplimiento de las obligaciones de Teherán respecto de su programa nuclear.
Grossi buscó marcar que, incluso si la iniciativa avanza, el organismo continuará intentando establecer un canal de comunicación con Irán. “Mi trabajo con Irán continúa, independientemente de la resolución”, afirmó durante una rueda de prensa.
El titular del OIEA también planteó que un cambio de actitud por parte de Teherán podría modificar el escenario. “Si Irán entabla con nosotros un diálogo serio, si podemos empezar a obtener acceso (…) puedo garantizarles que esto tendrá repercusiones muy, muy positivas”, sostuvo.
El OIEA no puede verificar qué ocurrió con el uranio iraní
Uno de los principales problemas para los inspectores es que desde los ataques contra instalaciones nucleares iraníes no pudieron acceder a algunos de los sitios clave.
La situación genera especial preocupación por las reservas de uranio enriquecido que Irán tenía antes de los ataques. El OIEA calculaba entonces unas 440 toneladas de material enriquecido al 60%, muy por encima del límite del 3,67% establecido en el acuerdo nuclear de 2015 y relativamente cerca del nivel de enriquecimiento necesario para fabricar un arma nuclear.
Desde junio de 2025, el organismo no tiene información completa sobre el destino de esas reservas.
La falta de acceso impide, precisamente, determinar con certeza cuál es el estado actual del material y qué ocurrió con las instalaciones afectadas por los enfrentamientos.
La presión internacional podría llegar al Consejo de Seguridad
La resolución impulsada por Estados Unidos, Reino Unido, Francia y Alemania plantea que Grossi presente el informe ante los integrantes del OIEA y también ante el Consejo de Seguridad y la Asamblea General de la ONU.
El posible traslado del caso representa un nuevo foco de tensión para Teherán, mientras el organismo internacional insiste en recuperar las inspecciones sobre el terreno.
Para Grossi, sin embargo, la prioridad sigue siendo conseguir acceso y recuperar mecanismos de verificación. El funcionario argentino sostuvo que la vía del diálogo continúa abierta, incluso en medio de la presión diplomática que podría llevar el conflicto al máximo órgano de seguridad de Naciones Unidas.
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