
El ex fiscal rosarino Mariano Ríos Artacho se quebró hoy en plena audiencia en el Centro de Justicia Penal y asumió la responsabilidad de los delitos que se le imputan. “Soy ludópata”, dijo. Desde la semana pasada, está detenido en el marco de una investigación penal que lo considera jefe de una asociación ilícita que durante siete años orquestó maniobras para generar dinero que se depositaba en cuentas judiciales a nombre del MPA que luego era retirado por allegados a él.
Al brindar su testimonio, Ríos Artacho se quebró y pidió perdón a su familia. Admitió que “manejaba las cuentas como una caja de ahorro propia” y se amparó en la presunta ludopatía como explicación para su accionar ilegal. Las maniobras detectadas por la Unidad de Investigación de Delitos Cometidos por Funcionarios se dieron al menos entre 2017 y mediados de 2024, cuando el entonces fiscal estaba por ser destituido por la Legislatura provincial y decidió renunciar a su cargo.
Una carrera judicial que terminó mal
Los delitos que detectó la Unidad de Investigación de Delitos Cometidos por Funcionarios comenzaron en 2017, cuando Mariano Ríos Artacho era fiscal de Flagrancias. Allí, por ejemplo, encontraron que ofrecía a abogados defensores que paguen por izquierda una suma acordada en forma privada para recuperar motos robadas.
Ante la jueza Chiabrera, hoy Spelta enumeró cada uno de los casos en los que el entonces fiscal iba armando un mecanismo de recaudación ilegal en casos que tenía a su cargo. Como los cobros en los bancos siempre eran realizados por otras personas, la causa entendió que había una asociación ilícita que desvió unos 425 millones de pesos. “Es lo que llegamos a juntar en estos dos meses de trabajo. Pero la hipótesis es que hay mucho más por descubrir con esta misma modalidad y Artacho como ejecutor”, señaló a Red Boing una fuente con acceso a la causa.
En abril de 2024, poco antes de renunciar a su cargo de fiscal, Artacho había sido suspendido por 60 días por la Legislatura. Ya un año antes se había detectado la cesión irregular de un Mercedez Benz que había quedado en un Depósito Judicial a un comisario imputado por abuso sexual. Se trataba de Alvaro Rosales, de quien Ríos Artacho dijo ser amigo personal. El auto en cuestión había sido secuestrado durante un allanamiento en 2022 al financista Sebastián Grimaldi en Rosario, en una causa que llevaba el fiscal -que en ese tiempo revistaba en Delitos Económicos-.
Los problemas para él ya se habían ido agravando cuando a fines de 2022 se encontró con el jefe de la SIDE Rosario en un polígono de tiro y éste le reveló un dato de inteligencia: los fiscales Matías Edery y Luis Schiappa Pietra, que estaban detrás de los pasos del ex comisario Juan José Raffo, vinculado a la banda Los Monos y prófugo de la justicia, tenían el dato de que el hombre había ido a Ezeiza en un Chrevrolet Cruze que estaba a nombre de Ríos Artacho. Según la explicación que aparecería luego, él ya había vendido ese auto pero no había hecho la transferencia: el comprador habría sido el comisario Rosales, el mismo del Mercedes Benz.
La última de las complicaciones antes de su renuncia apareció cuando fue denunciado por lesiones y amenazas contra un apostador en el casino rosarino. Según el testimonio de quien lo denunció, Ríos Artacho decía “Mirá que te hago detener, porque soy fiscal”.
Cuando ya había renunciado a su cargo, Artacho ejerció como abogado. Poco antes de caer detenido, su nombre adquirió visibilidad nuevamente al asumir la defensa de Martín Banchero, el hombre que mató a su ex pareja Carina Candelas a cuchillazos en una farmacia céntrica en Rosario el mes pasado.

Cómo sigue el trámite judicial
La audiencia comenzó este lunes en la sala 7 del CJP en Rosario y continuará este martes. La investigación comenzó hace dos meses y estuvo a cargo del fiscal Adrián Spelta, designado para esta causa por la Fiscal General del MPA, María Cecilia Vranicich, que estuvo presente hoy durante el desarrollo de la jornada.
De acuerdo a la investigación, Ríos Artacho habría generado una especie de “financiera paralela” que funcionó durante siete años, con Ríos Artacho al frente de las maniobras. El modus operandi consistía en cobrarles de forma ilegal a los abogados defensores de detenidos en causas que tenía el entonces fiscal. Les hacía depositar en cuentas a nombre del MPA y luego libraba oficios para que gente que él designaba retire el dinero del banco. Según su relato, se trataba de sus acreedores a los que les debía plata del juego y de esa forma les iba pagando.
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