
El precio del petróleo volvió a dispararse este jueves y superó los US$105 por barril, mientras que las principales bolsas del mundo cayeron en medio de la creciente incertidumbre por la situación en Medio Oriente y la falta de avances en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán. El foco de la preocupación está puesto nuevamente en el estrecho de Ormuz, un punto estratégico para el comercio energético global.
En este contexto, el crudo Brent se negoció por encima de los US$106, mientras que el WTI —referencia en el mercado estadounidense— operó arriba de los US$96, tras subir un 4,2% respecto al cierre anterior. La suba se da en un escenario de alta volatilidad, ya que antes del estallido del conflicto bélico el petróleo cotizaba en torno a los US$72 por barril.
El impacto de la crisis se reflejó de inmediato en los mercados financieros. Las principales bolsas de Europa y Asia cerraron con caídas, anticipando una jornada negativa en Wall Street, donde los tres índices más importantes operaban en terreno negativo.
El Dow Jones retrocedía un 0,4%, el S&P 500 también cedía un 0,4%, mientras que el Nasdaq caía un 0,9%, en una reacción directa a la falta de un acuerdo firme en la región.
En Europa, los mercados de Londres, Madrid, Milán y Frankfurt registraron bajas cercanas al 1%, mientras que en Asia las pérdidas también se hicieron sentir: el Shanghai Composite cayó un 0,32% y el Hang Seng de Hong Kong retrocedió un 0,95%.

La tendencia negativa también alcanzó a los activos argentinos que cotizan en el exterior. Las acciones mostraron mayoría de bajas, con Globant liderando las pérdidas con un -9,3%, seguida por BBVA (-6,9%) y Supervielle (-6%). En paralelo, los bonos argentinos operaron en rojo y el riesgo país subió a 549 puntos básicos, con un incremento de 16 unidades respecto al cierre previo.
En el mercado cambiario, el dólar oficial avanzó $15 y se ubicó en $1415 para la venta en el Banco Nación. También subieron las cotizaciones financieras: el dólar MEP alcanzó los $1424,40 (+0,3%) y el contado con liquidación trepó a $1482 (+0,6%).
Uno de los factores centrales detrás de la suba del petróleo es la situación en el estrecho de Ormuz, por donde circula aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas. Actualmente, el tránsito marítimo en esa zona se encuentra en gran medida paralizado por Irán, lo que genera preocupación sobre el abastecimiento global.
Además, esta vía es clave no solo para la energía, sino también para el comercio de fertilizantes, lo que amplifica el impacto económico de cualquier interrupción.
La tensión se incrementó luego de que fuerzas de Estados Unidos interceptaran un buque vinculado a Irán. Según informó el gobierno encabezado por Donald Trump, “las fuerzas de EE.UU. llevaron a cabo una interdicción marítima y un abordaje de derecho de visita del buque sin nacionalidad sancionado M/T Majestic X que transportaba petróleo desde Irán”.
El operativo se realizó en el océano Índico, dentro del área de responsabilidad del Comando del Indo-Pacífico, y volvió a tensionar el escenario internacional, impulsando una nueva suba del crudo.
Desde el inicio del conflicto a fines de febrero, el petróleo acumula un incremento superior al 45%, pasando de US$72 a más de US$106 por barril. Este escenario refleja la creciente fragilidad de los mercados ante cualquier alteración geopolítica.
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