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Después de Ormuz, el Mar Rojo: el nuevo objetivo que puede sacudir al mundo entero

Un petrolero fue capturado en el Golfo de Adén mientras crecen las versiones sobre un posible bloqueo impulsado por Teherán.

El régimen iraní amenaza con cerrar el Mar Rojo

Mientras el estrecho de Ormuz continúa bajo fuerte presión y con el tránsito marítimo prácticamente paralizado por la escalada del conflicto entre Irán y Estados Unidos, un nuevo foco de preocupación emerge en Medio Oriente. El reciente secuestro de un buque tanque en el Golfo de Adén coincide con las advertencias de Teherán sobre un posible cierre de la ruta del mar Rojo, un escenario que pondría en riesgo las dos principales vías de exportación de petróleo de la región.

El episodio ocurrió este viernes, cuando piratas somalíes abordaron el buque tanque químico Asana, que navegaba a unos 120 kilómetros al sur del puerto yemení de Al Mukalla. Según informaron fuentes de seguridad marítima, los atacantes tomaron el control de la embarcación, que había emitido una señal de socorro poco antes y no contaba con personal de seguridad armado.

Aunque las primeras investigaciones apuntan a un hecho de piratería y no a una acción de los rebeldes Houthis, el incidente se produjo en un contexto de máxima tensión regional, marcado por las amenazas iraníes de bloquear el paso por el estrecho de Bab el-Mandeb, la puerta de entrada al mar Rojo.

El plan de Irán: después de Ormuz, el mar Rojo

De acuerdo con información revelada por Reuters, Irán pidió al movimiento Houthi de Yemen que permanezca preparado para cerrar la ruta petrolera del mar Rojo si Estados Unidos decide atacar infraestructura energética iraní.

Tres fuentes consultadas por la agencia señalaron que los Houthis ya desplegaron misiles y drones en las inmediaciones del estrecho de Bab el-Mandeb y esperan únicamente la orden para atacar el tráfico marítimo.

La amenaza adquiere una dimensión estratégica porque se suma a la crisis en el estrecho de Ormuz, paso por el que antes del conflicto circulaba cerca del 20% del comercio mundial de petróleo y gas natural licuado.

Si ambas rutas quedaran simultáneamente bloqueadas, gran parte de las exportaciones energéticas de Medio Oriente quedarían interrumpidas.

La advertencia fue sintetizada por la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán con una frase que refleja la postura de Teherán: “La región entera o exporta petróleo para todos o no lo exporta para nadie”.

Un nuevo incidente en una zona cada vez más peligrosa

El ataque al Asana se produjo pocas horas después de que el Centro de Operaciones Comerciales Marítimas del Reino Unido (UKMTO) emitiera cuatro alertas consecutivas sobre incidentes de seguridad en el Golfo de Adén.

El buque, que navegaba con bandera de Tanzania y tenía como destino el puerto somalí de Bosaso, fue abordado tras emitir una señal de emergencia alrededor de las 6.20 GMT.

La empresa británica de seguridad marítima Ambrey confirmó que la embarcación no llevaba guardias armados a bordo, mientras que el operador registrado, Exon Energy, no realizó declaraciones públicas.

Las circunstancias exactas del ataque todavía permanecen bajo investigación y las autoridades no precisaron cuántos piratas participaron ni cuál es la situación de la tripulación.

Un buque de guerra de Corea del Sur fue enviado hacia la zona para asistir en la emergencia.

Piratas y Houthis: dos amenazas distintas

Aunque el incidente fue atribuido preliminarmente a piratas somalíes, la situación refleja el deterioro general de la seguridad marítima en la región.

Los ataques de piratería aumentaron durante las últimas semanas. A principios de julio, otro buque fue atacado frente a las costas del sur de Yemen por hombres armados que se desplazaban en una embarcación menor.

Al mismo tiempo, los Houthis mantienen capacidad militar para atacar barcos comerciales mediante drones, misiles y embarcaciones no tripuladas, como ya ocurrió durante distintas fases del conflicto en el mar Rojo.

La combinación de ambas amenazas incrementa la preocupación de las navieras internacionales, que observan cómo una de las principales rutas comerciales del mundo se vuelve cada vez más riesgosa.

Europa refuerza su presencia naval

Ante el agravamiento del escenario, la Unión Europea firmó un acuerdo con Yibuti para reforzar su presencia naval en el mar Rojo.

Actualmente, el bloque europeo mantiene dos operaciones de seguridad marítima destinadas a proteger el tránsito comercial en una vía que conecta el Mediterráneo con el océano Índico a través del canal de Suez.

La medida busca contener posibles ataques contra buques mercantes y garantizar la continuidad de una de las rutas marítimas más importantes para el comercio internacional.

Un conflicto que trasciende Yemen

El conflicto entre los Houthis y la coalición liderada por Arabia Saudita comenzó en 2014 y, tras un período de relativa calma, volvió a intensificarse con la renovada confrontación entre Irán y Estados Unidos.

En ese contexto, la posibilidad de que los rebeldes yemeníes cierren el estrecho de Bab el-Mandeb dejó de ser una hipótesis lejana para convertirse en una amenaza concreta.

Si finalmente se concretara esa maniobra mientras el estrecho de Ormuz permanece restringido, el mercado energético mundial enfrentaría uno de los mayores desafíos de los últimos años, con un fuerte impacto sobre el transporte marítimo, el abastecimiento de petróleo y los precios internacionales de la energía.

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