
La tensión en Medio Oriente volvió a incrementarse de manera significativa luego de que Irán lanzara una ofensiva contra intereses estadounidenses y de Emiratos Árabes Unidos en el estratégico estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio mundial de petróleo.
De acuerdo con medios iraníes, las fuerzas de Teherán dispararon misiles contra el cuartel general de la Quinta Flota de Estados Unidos, ubicado en Bahréin. El ataque fue presentado como una represalia por una ofensiva previa de Washington y por las recientes declaraciones del presidente Donald Trump sobre el restablecimiento de un bloqueo en la región.
En paralelo, la Guardia Revolucionaria iraní reivindicó el ataque contra los buques petroleros Mombasa y Al Bahiyah, ambos vinculados a Emiratos Árabes Unidos y que navegaban por el estrecho de Ormuz. El saldo del incidente fue de un marinero fallecido y al menos ocho personas heridas.
Desde Teherán sostuvieron que las embarcaciones habían desoído reiteradas advertencias y que ingresaron en una zona previamente minada, argumento con el que justificaron la ofensiva.
Por su parte, el Ministerio de Defensa de Emiratos Árabes Unidos condenó enérgicamente el ataque, al que calificó como un acto “descarado” contra objetivos civiles y nacionales. Además, advirtió que este tipo de acciones representan una peligrosa escalada del conflicto y amenazan la estabilidad de toda la región.
La respuesta de Estados Unidos no tardó en llegar. El Comando Central (Centcom) informó que llevó adelante una ofensiva aérea de cinco horas sobre múltiples objetivos militares iraníes en las ciudades de Bushehr, Chah Bahar, Jask, Konarak, Abu Musa y Bandar Abbas.
Según el comunicado oficial, las fuerzas estadounidenses utilizaron municiones de precisión para atacar instalaciones vinculadas a la defensa costera iraní, sistemas de misiles, drones y capacidades marítimas, con el objetivo de reducir el potencial militar de Irán en el Golfo Pérsico.
La nueva escalada genera preocupación en la comunidad internacional debido a la importancia estratégica del estrecho de Ormuz, por donde transita una parte sustancial del petróleo que se comercializa a nivel mundial. Un agravamiento del conflicto podría impactar directamente en el abastecimiento energético y en los mercados internacionales.
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