
El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, aseguró que su país responderá de manera contundente ante cualquier nuevo ataque proveniente de Irán, en medio de una escalada regional que también involucra a Estados Unidos y que volvió a poner al estrecho de Ormuz en el centro de la disputa.
Durante una conferencia, el mandatario israelí envió un mensaje directo al liderazgo iraní y advirtió que Israel no aceptará nuevas agresiones sin una respuesta militar. “No esperen que la situación se mantenga tranquila si nos atacan”, afirmó Netanyahu, quien remarcó que “se terminaron los tiempos en que alguien podía atacar a Israel sin recibir una respuesta decisiva”.
El primer ministro sostuvo además que su gobierno continuará actuando contra lo que considera amenazas provenientes de Teherán. “Lo demostramos al enfrentarnos al eje del mal de Irán y seguiremos actuando con contundencia contra cualquiera que nos perjudique”, señaló.
Un conflicto que suma nuevos frentes
Las declaraciones de Netanyahu se conocieron luego de una nueva serie de operaciones militares estadounidenses contra Irán. El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) confirmó una tercera ola consecutiva de ataques ordenados por el presidente Donald Trump, con objetivos vinculados a capacidades militares iraníes relacionadas con la zona del estrecho de Ormuz.
Horas antes, Trump había anticipado una ofensiva contra Teherán y afirmó que Irán recibiría un golpe “muy fuerte”. Tras los ataques, Washington aseguró que las operaciones estuvieron dirigidas contra sistemas estratégicos utilizados por las fuerzas iraníes.
La situación se agravó aún más después de que Emiratos Árabes Unidos denunciara que dos petroleros de su bandera fueron alcanzados por misiles de crucero iraníes mientras navegaban por el sector sur del estrecho de Ormuz, en aguas cercanas a Omán. El episodio dejó un tripulante muerto y ocho personas heridas.
Irán respondió con ataques contra posiciones estadounidenses
Luego de la ofensiva estadounidense, la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC) anunció nuevos ataques con drones y misiles contra instalaciones vinculadas a Estados Unidos.
Entre los objetivos mencionados se encuentra la base naval de Jufair, en Baréin, donde opera la Quinta Flota estadounidense, además de una base aérea ubicada en Jordania utilizada por fuerzas norteamericanas.
El intercambio de ataques ocurre después del fracaso de un acuerdo de entendimiento entre Washington y Teherán, que había buscado establecer una pausa temporal en la confrontación. Tras la ruptura de esas negociaciones, las hostilidades retomaron intensidad durante la última semana.
La disputa por el control del estrecho de Ormuz
Uno de los principales puntos de tensión es el futuro del estrecho de Ormuz, una ruta marítima clave para el comercio energético internacional por donde circula una parte significativa del petróleo y gas mundial.
Trump afirmó que la vía permanecerá abierta “con o sin Irán” y anunció que Estados Unidos aplicará un cobro del 20% a los barcos que atraviesen la zona, como compensación por las tareas de seguridad que Washington asegura estar realizando.
La respuesta de Teherán fue inmediata. El alto mando militar iraní sostuvo que Estados Unidos no tiene autoridad para decidir sobre el futuro del estrecho, mientras que el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araqchi, afirmó a través de sus redes sociales que “Teherán será siempre el guardián del estrecho”.
Con amenazas cruzadas, ataques a instalaciones militares y una disputa creciente por una de las rutas marítimas más importantes del planeta, la crisis entre Irán, Israel y Estados Unidos atraviesa una nueva etapa de máxima tensión.
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