
El gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, invitó formalmente al papa León XIV a visitar Rosario durante la eventual gira que el Sumo Pontífice realizaría por Sudamérica entre el 5 y el 15 de noviembre, un viaje que incluiría a Uruguay y Perú, aunque todavía no fue confirmado oficialmente por el Vaticano.
La iniciativa fue presentada mediante una carta enviada al nuncio apostólico en Argentina, monseñor Michael Wallace Banach, en la que el mandatario provincial solicitó que Rosario sea incorporada al recorrido papal.
En el texto, Pullaro destacó el proceso de recuperación que atraviesa la ciudad tras los años marcados por la violencia ligada al crimen organizado y sostuvo que una visita del Papa tendría un profundo significado tanto para la comunidad rosarina como para el país.
La paz como eje de la invitación
El gobernador vinculó la propuesta con el mensaje que León XIV expresó al inicio de su pontificado, cuando llamó a construir una “paz desarmada y desarmante”.
Según explicó, Rosario avanza en un proceso de pacificación basado en políticas de seguridad, fortalecimiento institucional, prevención de la violencia, intervención territorial y participación comunitaria.
“Rosario ha sido, en los últimos años, escenario de graves episodios de violencia urbana vinculada al crimen organizado”, expresó Pullaro en la carta. Sin embargo, sostuvo que la ciudad atraviesa una nueva etapa y que la presencia del Papa representaría un fuerte respaldo al esfuerzo realizado por toda la sociedad.
Para el mandatario santafesino, la visita de León XIV constituiría “un escenario de honda significación pastoral y simbólica”, además de un reconocimiento a una comunidad que trabaja diariamente para consolidar la paz.
Pedido de audiencia con el nuncio
Además de formalizar la invitación al Sumo Pontífice, Pullaro solicitó una audiencia con el nuncio apostólico para presentar personalmente los avances del proceso de pacificación que impulsa la provincia y profundizar la propuesta para que Rosario sea incluida en la agenda oficial del viaje.
La eventual visita tendría un fuerte valor histórico, ya que sería la primera de un Papa a la Argentina desde 1987, cuando Juan Pablo II recorrió el país durante seis días y visitó Rosario, donde encabezó una multitudinaria celebración religiosa.
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