
El deterioro en la capacidad de pago de los consumidores argentinos vuelve a reflejarse en los indicadores de crédito. Los préstamos otorgados por comercios y proveedores no financieros muestran un fuerte aumento de la morosidad, con una situación particularmente delicada en el sector de venta de electrodomésticos, donde casi uno de cada dos créditos registra incumplimientos.
Los últimos datos del Banco Central revelan que la irregularidad en los financiamientos concedidos por casas de electrodomésticos alcanzó el 44,3% en febrero de 2026. El dato implica un fuerte salto respecto de los niveles observados apenas seis meses antes y ubica a este segmento como uno de los más comprometidos dentro del universo de créditos destinados al consumo.
Los proveedores no financieros de crédito (que incluyen cadenas de retail, supermercados, empresas de venta directa y comercios que ofrecen financiación propia) también exhiben un deterioro generalizado. En conjunto, la cartera de préstamos de estas entidades registró una tasa de irregularidad del 26,9%, casi diez puntos por encima de la observada en agosto del año pasado.
La tendencia se repite en otros productos financieros vinculados al consumo. Los préstamos personales otorgados por entidades no bancarias alcanzaron una mora del 34,1%, mientras que las tarjetas de crédito emitidas fuera del sistema financiero tradicional mostraron un nivel de incumplimiento del 19,4%.
El problema también alcanza a los bancos
Aunque los mayores niveles de mora se concentran en los créditos otorgados por comercios y financieras no bancarias, los indicadores muestran que la presión sobre los ingresos de las familias también comienza a sentirse dentro del sistema financiero tradicional.
Según los registros oficiales, los préstamos destinados a hogares otorgados por entidades financieras elevaron su índice de irregularidad del 6,6% al 11,2% en el último semestre analizado. En el caso de los préstamos personales bancarios, la mora llegó al 13,8%.
A este escenario se suma otro dato que genera preocupación entre los analistas. Un informe de la consultora 1816, elaborado sobre la base de la Central de Deudores del Banco Central, detectó que la morosidad de los créditos concedidos por entidades no financieras continuó creciendo durante abril, cuando alcanzó el 31,5%.
Más de cinco millones de personas tienen deudas con atrasos
Las estadísticas muestran la dimensión social del fenómeno. Actualmente, alrededor de 5,3 millones de argentinos mantienen al menos un crédito con más de 90 días de atraso, condición que lo ubica dentro de la categoría de deuda irregular.
Sobre un total cercano a los 20 millones de personas que poseen algún tipo de financiamiento, esto significa que más de uno de cada cuatro deudores enfrenta dificultades para cumplir con sus compromisos de pago.
Los especialistas también siguen de cerca el crecimiento de los préstamos que se encuentran bajo “seguimiento especial”, una clasificación que agrupa a quienes acumulan entre 30 y 90 días de demora. Aunque todavía no son considerados morosos en términos formales, suelen anticipar futuros incumplimientos y son vistos como una señal de alerta para la evolución del sistema crediticio.
El avance de la mora refleja así un escenario de creciente fragilidad financiera en los hogares argentinos, especialmente en aquellos consumos financiados fuera del circuito bancario, donde el deterioro de los indicadores viene acelerándose de manera sostenida durante los últimos meses.
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