
El conflicto en Medio Oriente volvió a escalar este martes luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtiera que ordenará ataques contra centrales eléctricas y puentes de Irán si el régimen de Teherán no acepta negociar. La amenaza se produjo en medio de una nueva ofensiva militar estadounidense y del restablecimiento del bloqueo naval sobre todos los puertos y costas iraníes.
La medida fue ordenada por Trump y comenzó a regir el 14 de julio a las 20:00 GMT, alcanzando toda la costa iraní, las terminales petroleras y las zonas costeras. El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) informó que cualquier embarcación, sin importar su bandera, deberá respetar la orden y advirtió que los buques que no lo hagan podrán ser obligados mediante el uso de la fuerza.
En paralelo, medios iraníes reportaron ataques estadounidenses sobre Bandar Abbas, la isla de Qeshm, la zona de Sirik y la región de Ahvaz, ubicada en el suroeste del país.

Durante una entrevista concedida a Fox News, Trump confirmó que Estados Unidos mantuvo conversaciones con Irán durante la jornada, aunque lanzó un fuerte ultimátum de cara a los próximos días.
El mandatario aseguró que la ofensiva continuará mientras considere que sea necesario y anticipó que los próximos objetivos serán la infraestructura energética y vial iraní.
“La próxima semana la situación se pondrá muy fea para ellos. La próxima semana serán las centrales eléctricas, la próxima semana serán los puentes. Vamos a destruir todas sus centrales eléctricas, vamos a destruir todos sus puentes a menos que se sienten a la mesa a negociar”, sostuvo.
Además, evaluó que Irán todavía conserva capacidad de resistencia, aunque afirmó que su poder militar se encuentra considerablemente debilitado.
Las autoridades iraníes respondieron con dureza al endurecimiento de las sanciones y al bloqueo naval.
El viceministro de Relaciones Exteriores, Kazem Gharibabadi, sostuvo que la decisión de revocar la exención para la venta de petróleo iraní representa una “violación flagrante del artículo 10” del memorando de entendimiento firmado en junio entre ambos países.
El funcionario advirtió que Irán adoptará medidas para proteger sus intereses nacionales, mientras que el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Esmaeil Baghaei, aseguró que Teherán no cumplirá el acuerdo mientras Estados Unidos tampoco respete los compromisos asumidos.
Más tarde, Gharibabadi volvió a remarcar que el estrecho de Ormuz forma parte de la seguridad nacional iraní y aseguró que el país ejercerá su soberanía “cueste lo que cueste”. También afirmó que, en las condiciones actuales, Irán ya no mantiene compromisos respecto del memorando firmado con Washington.

La tensión también alcanzó a Kuwait, cuyo Ministerio de Defensa informó que las fuerzas armadas detectaron un misil balístico, cinco misiles de crucero y 33 drones atribuidos a Irán, todos ellos interceptados antes de impactar.
Sin embargo, el Gobierno kuwaití denunció que un buque de su Armada fue alcanzado durante la ofensiva, dejando cuatro militares heridos, quienes permanecen estables tras recibir atención médica.
Según el portavoz del Ministerio de Defensa, además del ataque naval, varios proyectiles provocaron daños materiales en instalaciones civiles y estratégicas tras la caída de escombros en distintos puntos del país.
Por su parte, la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) aseguró haber destruido equipamiento militar estadounidense ubicado en Kuwait y Bahréin, entre ellos dos lanzadores HIMARS, un sistema de defensa aérea Patriot y diferentes instalaciones de radar, de acuerdo con información difundida por Sepah News.
La creciente incertidumbre en torno al estrecho de Ormuz, uno de los principales corredores energéticos del mundo, volvió a impactar sobre los mercados internacionales.
El Brent, referencia europea, cerró la jornada en 84,73 dólares por barril, con una suba del 1,72 %, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) avanzó 1,54 % y terminó cotizando en 79,34 dólares. Los operadores atribuyeron el incremento al nuevo bloqueo naval estadounidense y al temor de que el conflicto afecte el suministro global de crudo.
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