
El economista Juan Carlos Hallak advirtió sobre el delicado momento que atraviesa la industria argentina y alertó por el impacto que está generando la apertura de importaciones en distintos sectores productivos, especialmente en indumentaria, calzado y metalmecánica.
En diálogo con el programa “Antes de Todo” de Boing 97.3, el especialista sostuvo que la economía argentina pasó rápidamente de un esquema fuertemente cerrado a otro con mayores facilidades para importar, situación que, según explicó, está provocando un fuerte deterioro en empresas locales y pérdida de competitividad.
“Argentina estaba muy cerrada en términos comparativos internacionales, principalmente por las restricciones a las importaciones. Pero el problema no es solamente abrir la economía, sino la velocidad con la que se hizo”, señaló.
Hallak remarcó que la eliminación de trabas como las SIRA, sumada a la baja de aranceles y la flexibilización de controles, generó un escenario complejo para sectores que históricamente tuvieron dificultades para competir con productos importados.
“En indumentaria y calzado se está viendo con mucha fuerza porque son actividades con pocas expectativas de competitividad futura frente a países asiáticos”, explicó.
Durante la entrevista también hizo referencia a empresas argentinas que comenzaron a trasladar operaciones a Paraguay en busca de menores costos e incentivos fiscales. Según sostuvo, la estabilidad macroeconómica y las ventajas tributarias del país vecino aparecen como factores determinantes para muchas compañías.
Al analizar el impacto de la apertura comercial, Hallak consideró que el problema principal es la falta de una transición ordenada. “Lo bueno de abrir la economía es que obliga a reconvertir sectores y especializarse en actividades más competitivas, pero eso necesita tiempo. Hoy se destruye una parte de la estructura productiva y la nueva todavía no se creó”, afirmó.
El economista puso como ejemplo el caso del sector del calzado, donde algunas empresas sobreviven ensamblando piezas importadas con bajo valor agregado local. “La Argentina debería apuntar a productos más premium, segmentos donde pueda competir con calidad y no solamente por precio”, indicó.
Además de textiles y calzado, Hallak advirtió que la metalmecánica es otro de los rubros más afectados por el ingreso masivo de productos importados. “Los sectores orientados al mercado masivo son los que más sufren porque compiten directamente con Asia, especialmente con China, Vietnam e India”, sostuvo.
En ese sentido, cuestionó que el Gobierno haya avanzado simultáneamente con múltiples medidas de apertura: eliminación de restricciones, baja de aranceles, limitaciones al uso de antidumping y flexibilización de reglamentos técnicos.
“Cada medida por separado puede tener sentido, pero todas juntas no le dan tiempo a la industria para adaptarse”, explicó.
Hallak también criticó el recorte de políticas públicas orientadas al desarrollo productivo y tecnológico. Según afirmó, organismos como el INTI, el INTA y las agencias de promoción exportadora cumplen un rol clave para acompañar la innovación y la competitividad empresarial.
“No se trata solamente de subsidios. Muchas veces las empresas necesitan apoyo técnico, promoción comercial o infraestructura. Hoy el Estado está retirándose de esas áreas”, señaló.
En paralelo, cuestionó la ampliación de beneficios fiscales para sectores vinculados al petróleo y el gas mediante el RIGI. “Se resignan recursos que podrían destinarse a infraestructura o producción para favorecer actividades que ya son rentables como Vaca Muerta”, planteó.
Sobre las perspectivas para el segundo semestre, Hallak se mostró cauteloso y reconoció preocupación por la falta de señales de recuperación económica.
“Hay cosas positivas como mayor estabilidad y acceso al crédito, pero por ahora predominan los efectos negativos. Los indicadores no muestran todavía un despegue de la economía”, aseguró.
Finalmente, advirtió que la incertidumbre política y económica también puede impactar en el financiamiento y las inversiones. “La economía está caminando sobre una cuerda. Si reaparecen temores sobre deuda o cambios bruscos de rumbo, puede subir rápidamente el costo del financiamiento”, concluyó.
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