
Dos trabajadores de la Vocería Presidencial, Gisela Kocsis y Luis Enrique Aluju, declararon este miércoles como testigos ante el fiscal federal Gerardo Pollicita en el marco de la investigación por presunto enriquecimiento ilícito que involucra al ex jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
Ambos aparecen vinculados a una serie de compras realizadas a su nombre, que los investigadores intentan determinar si habrían sido utilizadas para ocultar gastos personales de alto valor. La primera en presentarse fue Kocsis, secretaria privada en el área de Vocería, quien ingresó a declarar minutos antes de las 10 de la mañana.
Compras millonarias a nombre de terceros
La causa apunta a establecer si Adorni habría utilizado tarjetas de crédito de empleados de su entorno para financiar consumos que luego eran reintegrados en efectivo, una dinámica que —según la hipótesis judicial— podría haber servido para evitar el registro directo de gastos personales de gran magnitud.
En ese contexto, el lunes ya había declarado Laura Daniela Schiuma, directora general de Actividades Presidenciales dentro de la subsecretaría de Vocería, quien admitió haber prestado su tarjeta para una compra de un monitor gamer por más de 2 millones de pesos.
Según la investigación, Kocsis habría facturado a su nombre una compra el 2 de junio de 2025 por más de 8 millones de pesos en artículos de blanquería y ropa de cama en un comercio de alto nivel. Los investigadores sostienen que la mercadería fue enviada a un country de Exaltación de la Cruz, donde residiría el exfuncionario.
Por su parte, Aluju habría cedido dos tarjetas de crédito que se habrían utilizado para adquirir proyectores de alta gama para videojuegos, con valores cercanos a 1,8 millones de pesos cada uno, en operaciones realizadas con pocos días de diferencia respecto de otras compras bajo análisis.
El testimonio de una funcionaria clave
La declaración de Schiuma aportó nuevos detalles al expediente. La funcionaria reconoció haber prestado su tarjeta Mastercard a Adorni, a quien conoce desde hace más de 15 años, cuando ambos trabajaban en una concesionaria automotriz.
Según su testimonio, el exvocero la contactó para sumarla a su equipo cuando asumió funciones en Casa Rosada, bajo el argumento de conformar un grupo de “gente de confianza”. Schiuma también relató que, al momento de facilitar su tarjeta, no recibió precisiones sobre las compras que se realizarían. Posteriormente, la Justicia detectó operaciones vinculadas a la adquisición de equipos electrónicos de alta gama.
La testigo aseguró además que el dinero utilizado para saldar los consumos fue devuelto en efectivo, aunque no pudo precisar el origen de los fondos ni presentó comprobantes que respalden esas devoluciones.
Avance de la investigación
Con estas declaraciones, el fiscal Pollicita intenta reconstruir el circuito de gastos atribuidos al exfuncionario y determinar si existió un patrón sistemático de utilización de tarjetas de terceros para encubrir consumos personales. La causa continúa en etapa de recolección de pruebas y testimonios, mientras se analizan los movimientos financieros y la documentación aportada por los involucrados.
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