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China preocupa al mundo por su fuerte desaceleración económica

La economía china creció apenas un 4,3% en el segundo trimestre de 2026, una de sus menores tasas en los últimos años, por debajo de las expectativas y marcada por el impacto de la suba de los precios energéticos y la incertidumbre global.

La economía china encendió señales de alerta luego de registrar un crecimiento del 4,3% interanual durante el segundo trimestre de 2026, una de sus menores tasas de expansión en los últimos años. El dato quedó por debajo de las previsiones del mercado y evidenció una desaceleración respecto al 5% alcanzado entre enero y marzo.

Según los datos oficiales difundidos por el Gobierno chino, el menor ritmo de crecimiento estuvo influenciado por distintos factores externos e internos, entre ellos la escalada de los precios energéticos derivada de la tensión internacional y la pérdida de impulso de algunos sectores clave de la segunda economía más grande del mundo.

El resultado del período abril-junio representó el nivel de crecimiento más bajo desde el cuarto trimestre de 2022, cuando las restricciones sanitarias afectaron con fuerza la actividad económica del gigante asiático. En ese contexto, Lynn Song, economista jefe para Gran China de ING Bank, señaló que se trató de “el trimestre de menor crecimiento” desde aquel período.

Pese a la desaceleración, China mantiene como objetivo anual una expansión de entre 4,5% y 5%, una meta considerada una de las más moderadas desde que Beijing comenzó a establecer este tipo de proyecciones a principios de la década de 1990.

El impacto de la energía y la tensión internacional

Aunque China logró evitar gran parte de las consecuencias económicas directas de la guerra en Medio Oriente, el aumento global de los precios de la energía y las materias primas tuvo efectos sobre su actividad interna.

Las exportaciones chinas mostraron un fuerte desempeño, con un crecimiento del 17,6% interanual durante el primer semestre y un salto del 27% en junio, impulsadas por la demanda internacional de productos tecnológicos, vehículos eléctricos y componentes vinculados a la inteligencia artificial.

Sin embargo, el encarecimiento del combustible y de los insumos industriales generó preocupación por el impacto que podría tener sobre la confianza de los consumidores y sobre la producción manufacturera.

En ese sentido, el Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió sobre los riesgos de una nueva escalada del conflicto en Medio Oriente, que podría extender la volatilidad en los precios de las materias primas, afectar las cadenas de suministro y generar mayores presiones inflacionarias a nivel global.

Señales mixtas en la actividad interna

Más allá de la desaceleración general, algunos indicadores mostraron señales positivas. Las ventas minoristas crecieron un 1% interanual en junio, luego de la caída registrada en mayo, y superaron las expectativas del mercado.

Por su parte, la producción industrial avanzó un 5,3% en junio respecto al mismo mes del año anterior, acelerando su ritmo gracias al impulso de la actividad manufacturera.

El sector exportador volvió a ser uno de los principales motores de la economía china, especialmente en áreas consideradas estratégicas por el Gobierno de Beijing. Los vehículos eléctricos, los chips informáticos y los equipos electrónicos registraron importantes avances debido al fuerte respaldo estatal y a la inversión en innovación tecnológica.

Los desafíos que enfrenta China

Entre los principales motivos de la desaceleración, economistas destacan un creciente desequilibrio dentro del modelo económico chino. Mientras las inversiones se concentran en sectores de alta tecnología como inteligencia artificial, robótica y semiconductores, otras áreas tradicionales como la manufactura de menor valor agregado y los servicios intensivos en empleo muestran dificultades para recuperar dinamismo.

El desafío para Beijing será lograr que el crecimiento tecnológico pueda trasladarse al conjunto de la economía y fortalecer el consumo interno, en un contexto internacional marcado por la incertidumbre y una menor expansión global.

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