
El nuevo intercambio de ataques entre Estados Unidos e Irán, que volvió a poner en duda la continuidad del alto el fuego alcanzado semanas atrás, era un escenario previsible. Así lo aseguró el analista internacional Said Chaya, quien sostuvo que el entendimiento firmado entre ambos países nunca representó un acuerdo de paz definitivo, sino apenas un marco de negociación que inevitablemente atravesaría momentos de tensión.
Durante una entrevista en el programa Antes de Todo, de Radio Boing 97.3, Chaya explicó que el cese de hostilidades alcanzado hace aproximadamente 45 días fue concebido como un punto de partida para discutir cuestiones mucho más profundas y no como la resolución del conflicto.
“Hay que entender ese acuerdo como un acuerdo marco. Lo que buscaba era abrir una negociación sobre otros temas y era esperable que aparecieran diferencias. Este escenario no solo era posible, sino que era el que la mayoría de los analistas preveía”, afirmó.
En ese sentido, consideró que el conflicto continuará alternando períodos de calma con nuevos episodios de violencia. A su juicio, Irán volverá a sentarse a negociar en el corto plazo, lo que permitirá una nueva etapa de distensión, aunque aclaró que cada desacuerdo importante volverá a generar nuevos picos de tensión.
Para Chaya, alcanzar un tratado estable demandará mucho tiempo. Incluso estimó que una solución definitiva sobre cuestiones estratégicas, como la navegación por el estrecho de Ormuz o la relación entre Washington y Teherán, podría tardar varios meses e incluso un par de años.
Un reordenamiento del poder en Medio Oriente
El especialista remarcó que la situación actual debe analizarse dentro de un proceso mucho más amplio que comenzó con los ataques del 7 de octubre de 2023 contra Israel. Según explicó, aquel hecho modificó profundamente el equilibrio político y militar de Medio Oriente y obligó a todos los actores regionales a redefinir sus estrategias.
“Lo que estamos viendo son distintos episodios que forman parte de una reorganización del poder en la región. Medio Oriente va a seguir conmocionado porque todavía se están reacomodando los distintos actores y sus intereses”, señaló.
Asimismo, indicó que esta situación representa una mala noticia para los países productores de petróleo del Golfo, ya que la incertidumbre permanente afecta el comercio energético y mantiene bajo presión a toda la economía regional.
La influencia de la política estadounidense
Consultado sobre la posibilidad de una salida diplomática, Chaya consideró que mientras Donald Trump permanezca en la Casa Blanca será difícil que exista un cambio profundo en la estrategia estadounidense hacia Irán.
El analista explicó que habrá que esperar el resultado de las próximas elecciones legislativas y la conformación del Congreso para saber si el mandatario encontrará mayores límites políticos a su política exterior.
A su entender, una eventual negociación más sólida dependerá de que Estados Unidos acepte realizar concesiones luego de comprobar que no logró plenamente sus objetivos en el conflicto con Irán.
El nuevo equilibrio entre Estados Unidos e Israel
Otro de los aspectos abordados durante la entrevista fue el rol que hoy ocupa Israel dentro del conflicto.
Frente a la percepción de que la disputa parece concentrarse ahora entre Washington y Teherán, Chaya explicó que Israel ganó un importante margen de autonomía en materia militar desde la presidencia de Barack Obama, gracias al desarrollo de sus propios sistemas de defensa.
“Esa mayor independencia permitió que Israel empezara a tomar decisiones estratégicas propias, algunas de las cuales incluso no coincidían con los intereses de Estados Unidos”, explicó.
Por ese motivo, sostuvo que Washington decidió recuperar protagonismo e imponer sus propios intereses en la región, encabezando negociaciones directas con Irán.
Sin embargo, aclaró que el enfrentamiento entre Israel e Irán seguirá siendo uno de los principales focos de conflicto porque, según la visión del gobierno israelí, el régimen iraní continúa representando una amenaza existencial.
Netanyahu, fortalecido por el conflicto
Respecto de la política interna israelí, Chaya sostuvo que el contexto bélico termina fortaleciendo al primer ministro Benjamin Netanyahu. El analista recordó que Israel celebrará elecciones en octubre y consideró que los escenarios de confrontación suelen consolidar el liderazgo del mandatario.
“Cada vez que aumenta el conflicto, Netanyahu gana fortaleza política. En cambio, cuando aparecen negociaciones o posibilidades de acuerdos, pierde respaldo. Hoy hay un sector importante del electorado que comparte su visión de que Irán representa una amenaza para la existencia del Estado de Israel”, analizó.
Las dificultades de Trump
Sobre la situación política del presidente estadounidense, Chaya también advirtió que Trump podría enfrentar un escenario más complejo de cara a las elecciones legislativas. Según explicó, algunos sondeos muestran un desgaste de su imagen pública, impulsado principalmente por el deterioro económico que atraviesa Estados Unidos.
Aunque aclaró que todavía es prematuro anticipar el resultado electoral, sostuvo que la evolución de la economía será determinante para el futuro político del mandatario y para el margen de maniobra que tenga en materia de política internacional.
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