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Economía

Crisis automotriz: Santa Fe pierde fábricas en plena caída autopartista

El cierre de Adient en Pueblo Esther expone el deterioro industrial del sector y la creciente dependencia de piezas importadas desde Brasil.

La industria automotriz argentina atraviesa uno de sus momentos más delicados de los últimos años. La fuerte caída de la producción nacional durante el primer trimestre de 2026 impactó de lleno en el sector autopartista, provocó un desplome de importaciones y exportaciones y encendió señales de alarma en provincias industriales como Santa Fe, donde ya comenzaron a registrarse cierres de plantas y pérdida de puestos de trabajo.

Según un informe difundido por la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC), las importaciones de autopartes cayeron un 16,5 % interanual entre enero y marzo, al pasar de 2.451 millones de dólares en 2025 a 2.047 millones este año. El derrumbe estuvo directamente relacionado con la baja de la actividad automotriz, ya que la producción de vehículos nacionales retrocedió un 17,2 % en el mismo período.

Brasil, principal proveedor de autopartes para la Argentina, registró la caída más pronunciada en las ventas hacia el país, con una baja del 26,7 %. Desde allí llegan principalmente productos eléctricos y electrónicos, transmisiones, carrocerías y componentes de motor.

También hubo retrocesos importantes en las importaciones provenientes de Japón, mientras que China mostró una baja moderada y Tailandia incluso registró un leve incremento.

Entre los productos más afectados se destacaron ruedas, neumáticos y cámaras, con una caída del 28,6 %, motores (-23,8 %) y carrocerías (-18,3 %). Además, AFAC reportó bajas en segmentos clave como transmisión (-11,2 %), componentes del motor (-12,7 %) y productos eléctricos y electrónicos (-16,5 %).

En paralelo, las exportaciones autopartistas también mostraron números negativos. Durante el primer trimestre sumaron 277 millones de dólares, un 7,7 % menos que en igual período del año pasado. Nuevamente, Brasil explicó gran parte de la retracción, aunque el sector destacó subas en mercados como Estados Unidos, Sudáfrica y México.

Con este escenario, el déficit comercial autopartista se redujo a 1.770 millones de dólares, frente a los 2.172 millones registrados un año atrás. Sin embargo, desde AFAC advirtieron que la mejora no responde a una recuperación estructural sino a la contracción de la actividad industrial.

“La fuerte caída de las importaciones estuvo vinculada al menor nivel de producción automotriz”, señalaron desde la entidad, que además insistió en la necesidad de mejorar la competitividad del sector frente a la apertura comercial.

El impacto de esta crisis ya se siente con fuerza en Santa Fe. En las últimas horas se confirmó que Adient, la empresa proveedora de butacas para los vehículos que General Motors ensambla en Alvear, cerrará este mes su planta ubicada en Pueblo Esther y abandonará el país.

La fábrica emplea actualmente a unos 70 trabajadores y la noticia fue comunicada por la empresa a sus empleados esta semana. Desde el Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (Smata) confirmaron el cierre.

Adient es la continuadora de Johnson Controls, histórica proveedora global de General Motors. Durante años, la firma mantuvo como estrategia instalar sus plantas cerca de las terminales automotrices para reducir costos logísticos y agilizar la producción.

Sin embargo, el deterioro de la actividad comenzó hace varios años. Desde 2019 la compañía venía reduciendo personal y producción: pasó de tener más de 200 trabajadores a la actual plantilla reducida. Ahora, la decisión empresarial fue reemplazar completamente las butacas fabricadas en Santa Fe por piezas producidas en Brasil.

El dato genera preocupación en el sector industrial porque evidencia las dificultades de competitividad de la producción argentina incluso frente a socios regionales del Mercosur. El hecho de que resulte más conveniente importar componentes desde Brasil que fabricarlos a metros de la planta de General Motors aparece como una fuerte señal de alerta para toda la cadena automotriz.

Además, el cierre de Adient vuelve a poner bajo la lupa el futuro de la planta de General Motors en Alvear, que desde hace años atraviesa un proceso de reducción de producción y ajuste de personal. Actualmente, las autopartes nacionales incorporadas al modelo Cruze que se ensambla en la provincia ya son mínimas.

En ese contexto, empresarios y sindicatos coinciden en que el sector enfrenta un escenario complejo marcado por caída del consumo interno, apertura de importaciones y pérdida de competitividad industrial, factores que amenazan el entramado productivo automotriz de la región.

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