
Estados Unidos lanzó este jueves una nueva serie de ataques aéreos contra Irán y profundizó la ofensiva militar iniciada días atrás. Según informó el Comando Central estadounidense (CENTCOM), los bombardeos estuvieron dirigidos contra objetivos estratégicos con el fin de debilitar las capacidades militares iraníes.
De acuerdo con las autoridades estadounidenses, la operación apuntó a centros de mando, bases de misiles e instalaciones vinculadas a la defensa costera iraní. La ofensiva forma parte de una campaña militar que se desarrolla de manera ininterrumpida desde hace casi una semana y que incrementó la tensión en Medio Oriente.
En respuesta, Irán denunció los bombardeos y aseguró haber lanzado misiles y drones contra instalaciones militares estadounidenses en la región, incluyendo bases ubicadas en Kuwait y Jordania. Las autoridades de esos países evalúan los daños mientras crece la preocupación por una posible expansión del conflicto.
La escalada también impactó en los mercados internacionales debido a la importancia estratégica del estrecho de Ormuz, por donde circula una parte significativa del petróleo comercializado a nivel mundial. Analistas advierten que un agravamiento del conflicto podría afectar el suministro energético y provocar nuevas subas en el precio del crudo.
Mientras continúan los enfrentamientos, la comunidad internacional mantiene los llamados a retomar el diálogo para evitar una mayor desestabilización de la región, aunque por el momento no hay señales de una reducción de las hostilidades.
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