
A casi un mes del devastador terremoto que golpeó a Venezuela, los testimonios de quienes participaron de los operativos de rescate permiten dimensionar la magnitud de una tragedia que todavía mantiene en marcha las tareas de recuperación. Uno de ellos es Luciano Zalazar, bombero voluntario de Rosario e integrante de la delegación santafesina que viajó al país caribeño, quien dialogó con el equipo de Antes de Todo, por Radio Boing, y relató cómo fue la misión humanitaria.
Zalazar explicó que el contingente formó parte de un equipo USAR (Urban Search and Rescue), especializado en búsqueda y rescate en estructuras colapsadas, acreditado por Naciones Unidas para intervenir en emergencias internacionales.
“Fue nuestra primera activación internacional. Inicialmente íbamos a viajar al tercer día del terremoto, pero por distintos motivos no fue posible. Finalmente llegamos entre ocho y diez días después para relevar a los equipos argentinos que ya estaban trabajando en la zona”, recordó.
El bombero detalló que el grupo estuvo integrado por 40 especialistas de distintas disciplinas, entre ellos rescatistas, arquitectos, médicos, expertos en comunicaciones, operadores de tecnología de búsqueda y binomios con perros entrenados.
“Somos totalmente autónomos durante siete a diez días. Lo único que solicitamos al país afectado es combustible para los generadores y transporte. El resto lo llevamos nosotros”, explicó.
Jornadas de trabajo las 24 horas
Una vez instalados en Venezuela, el equipo quedó a disposición de las autoridades locales, que asignaban los sectores donde intervenir.
“Tenemos capacidad para trabajar las 24 horas. Nos organizábamos en turnos de entre cuatro y seis horas porque las altas temperaturas hacían muy difícil permanecer más tiempo entre los escombros”, señaló.
Para localizar posibles sobrevivientes utilizaban tecnología de última generación y perros especializados.
Sin embargo, Zalazar reconoció que las posibilidades de encontrar personas con vida eran muy bajas debido al tiempo transcurrido desde el sismo.
“Nuestra expectativa siempre era encontrar un milagro, pero la realidad es que nos tocó trabajar principalmente en la recuperación de cuerpos.”
“Es imposible imaginar la magnitud”
Durante la entrevista, el rescatista admitió que ninguna imagen televisiva logra reflejar el verdadero impacto de la catástrofe.
“Es muy difícil explicar lo que uno ve cuando llega al lugar. Hay muchísimos edificios derrumbados y todavía quedan sectores enteros por intervenir.”
Según comentó, las proyecciones elaboradas por Naciones Unidas junto con las autoridades venezolanas indican que las tareas de remoción de escombros y recuperación de víctimas podrían extenderse al menos seis meses más, antes de comenzar la etapa de reconstrucción.
El apoyo de la comunidad venezolana
Consultado sobre la asistencia recibida durante la misión, Zalazar aseguró que la experiencia del equipo fue positiva.
“Nos sorprendió el apoyo logístico que recibimos del gobierno local para poder trabajar. Siempre tuvimos lo que necesitábamos y estuvimos acompañados por fuerzas del Ejército, principalmente por cuestiones de seguridad”, explicó.
No obstante, destacó especialmente el trato de la población venezolana.
“Creo que una de las cosas más importantes que nos trajimos fue el amor del pueblo venezolano. Estaban viviendo la peor tragedia de sus vidas y, aun así, siempre nos recibían con una sonrisa, un abrazo o palabras de agradecimiento.”
El orgullo de representar a Santa Fe
Antes de finalizar la entrevista, Zalazar valoró el desempeño del equipo santafesino y el compromiso de los bomberos voluntarios que participaron de la misión.
“Me gustaría destacar al equipo de bomberos voluntarios de Santa Fe. Somos unos 120 integrantes en toda la provincia y en esta oportunidad viajamos 40. Dejamos muy bien representadas a Santa Fe y a la Argentina. Todo el mundo destacó el profesionalismo, el compañerismo y la preparación de nuestro grupo”, concluyó.
La misión en Venezuela fue la primera experiencia internacional para el equipo USAR santafesino, que regresó al país luego de siete días de trabajo en una de las tragedias humanitarias más importantes registradas en la región en los últimos años.
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